Clases de pasión
Capitulo I: Empiece de clases
Era un día 13 de septiembre del 2019, ya se empezaba a ir poco a poco el caluroso verano
que había pasado entre playas, fiestas y demás formas de disfrutar las vacaciones. Hacía
fresco, estaba a las 10:00 de la mañana, y ese día, por la tarde, en el Trinity College de
Dublin, empezaban las clases de los alumnos de Musicología. En ese momento, yo me
encontraba mirando el correo, para ver mis horarios de ese año, y en el correo donde venía
el horario, aparecía una aclaración, y era que, por enfermedad, la profesora que nos
impartiría la clase de Historia y Análisis de la Música del Renacimiento, no podría dárnosla,
que iría una sustituta que nos la daría durante todo el semestre.
En este momento, te estarás preguntando ¿Quién es esta persona que te habla por estas
líneas? Pues bien, me llamo Ciaran Murphy, actualmente tengo 40 años, y estoy sentado en
el sofá, mientras mi esposa duerme en mi regazo y yo estoy escribiéndote esto que sucedió,
cuando yo tenía la edad de 22 años. Ahora mismo soy critico en una de las revistas más
prestigiosas de música de Irlanda, Foggy Notions, pero en esa época, era un músico en
ciernes y un aspirante a crítico. Estaba en 2o año de esa carrera. Tengo el pelo negro corto,
en esos momentos largo y ondulado; una barba arreglada, incluso en esos momentos la
tenia asi; tengo los ojos color almendra y una piel pálida que parece, en algunos momentos,
casi cadavérica.
Cuando vi esa noticia, para mis adentros pensé:”Ojalá que no sea Mary Worthington, esa
anciana decrépita explica muy mal y es muy antipática”. Salí de mi casa, despues de comer,
y me dirigí a la universidad, llevaba una camiseta de una banda sueca de metal progresivo,
llamada Opeth. Al entrar en el aula, vi que estaban mis compañeros, pero no a ninguna
profesora, aun iba pronto, no habían abierto la clase. De repente, apareció una mujer, una
hermosa mujer, tenia los ojos verdes, los mas hermosos que había visto en mi vida, casi
parecían dos esmeraldas en su cara; su pelo era castaño cobrizo, incluso podría parecer
pelirrojo con la luz adecuada; y era de estatura mediana, aunque muy estilizada. No iba con
ropa muy apretada, pero se le podía intuir una hermosa figura.
Entramos en clase, nos sentamos en clase, y ella empezó a hablar:
-Hola a todos, me llamo Elizabeth Jameson, se que la profesora titular no puede daros
clase, asi que os la daré yo. Me presento, tengo 34 años y soy doctora en Estudios
medievales y renacentistas por la Universidad de Cambridge, especializada en Música del
Renacimiento Español. Estudie el laúd en el conservatorio de Roma y la flauta de pico en el
de esta misma universidad. Espero que tengamos un semestre lleno de ganas de aprender
y de buen ambiente- Sonrió.
Al ver su sonrisa, y oír su dulce voz, que se nota que tambien estaba entrenada tambien,
aunque no lo admitía, algo dentro de mi nacio, no sabía lo que era, lo sabría mas adelante.
La clase prosiguió, empezamos por presentarnos. En esos años yo tocaba ya varios
instrumentos, guitarra eléctrica y clásica, arpa, violín, flauta travesera y uilleann pipes, una
variante de gaita propia de mi país. Ella al ver la cantidad de instrumentos que tocaba, se
impresiono. Pero su cara no era solo de impresión, también de interés en mi, puesto que
acto seguido de presentarnos, ella me dijo:
-Ciaran, ¿Puedes quedarte después de tus clases, para que hablemos?-.
-Por supuesto, señorita Jameson- La respondí, no tenia nada que hacer ese día.
Empezó su clase, el primer tema fue la periodización del Renacimiento, yo lo sabía, había
tenido curiosidad por tocar canciones de ese periodo de la historia de la música. Pero no
empezamos desde donde yo sabia, sino desde un poco antes, a finales del siglo XIV, donde
en Inglaterra y en Francia, empezaban a hacer ciertos experimentos con las voces. Pero
bueno, no quiero aburriros con una explicación extensa acerca del empiece del
Renacimiento, podría estar durante páginas y páginas enteras explicándolo, desde todas las
perspectivas, y esto no es una tesis doctoral.
Luego de esa clase, me tocaba una de las que, según lo que estaban en mi mismo curso el
año anterior, era la que más dificultad tenia, Notación Musical, en esa asignatura veríamos
los diferentes tipos y formas que se tenía de escribir la música a lo largo de la historia. Nos
toco con la señora Terence, una mujer que era muy estricta, aunque explicaba bien, algo
muy lógico, por cierto. Esta era mi ultima clase, y luego, tenia que ir al despacho de
Elizabeth, para hablar con ella de lo que tenia que hablar.
Llegue a su despacho, y la note algo cambiada, ahora iba con una camisa negra
entreabierta. Al parecer lo que llevaba antes era una chaqueta ancha que la tapaba la
camisa. Esta vez iba mas apretada, confirmándose mis sospechas de que debía tener un
cuerpo muy hermoso. Me invitó a sentarme a su lado, y empezamos a hablar:
-¿Así que eres un músico muy experimentado? Veras, te hago una oferta, quiero que estés
en mi banda de música renacentista, y quisiera que tu tocaras el arpa, ¿Te apuntas?- Me
pregunto.
-Si es lo que desea, claro que quiero, pero tampoco soy muy experimentado, señorita
Jameson- Replique modestamente.
-No me llames señorita Jameson, Ciaran, llámame Elizabeth o, simplemente, Eli, ahora
somos iguales- Me dijo sonriendo.
Me empezó a presentar unas partituras para que me las aprendiera, eran unas 15, pero
para mi nivel en esa forma de música, eran mas que suficiente. Pero yo esta absorto
mirándola, que ni me di cuenta de cuantas eran hasta llegar a mi casa.
Cuando y estábamos por terminar, y ya iba a salir de su despacho, ella me agarra del brazo
y me detiene.
-Ciaran, se que me has estado mirando todo el rato. Tanto, que se te ha olvidado la
chaqueta que llevabas. Dime, ¿Tu me deseas?¿Te parezco hermosa?- Esas preguntas casi
me paralizan.
-Eli, te deseo en cuanto te vi en clase, me pareces la mas hermosa mujer que he conocido
en mi vida, pero no quiero meterte en líos y que te despidan- La respondí con resignación.
-¿Quien dijo que alguien tenga que enterarse? Veras, me pareces un chico muy hermoso, y
esto solo quedara entre tu y yo- Se rio picara.
Me llevo de nuevo a su mesa y me mandó sentarme. Luego me quito los pantalones y los
calzoncillos. Yo mientras la desabrochaba la camisa y el sujetador, torpemente, debido a
que no era muy exitoso con el sexo opuesto, y no tenia mucha practica.
A continuación, ella, sin mediar palabra empezó a practicarme el sexo oral que yo
recordaría por toda mi vida. Mientras, la acariciaba la cabeza y gemía sordamente como un
loco, para que no nos oyera nadie. Mi pene entraba en su boca, aparecía y desaparecía con
una velocidad que nunca había visto, y sentido.
Paro, y me señalo la mesa, que me subiera en ella. Obediente, me subí. Luego de eso, se
quitó los pantalones y pude ver todo el cuerpo de la mujer que amaría por siempre. Si,
aunque no os lo haya dicho, mi esposa, es ella, es mi profesora, es Elizabeth Jameson.
Ante mi se me presentó una castaña con un cuerpo de una diosa, en mi opinión. Los
pechos eran medianos, estaban firmes, suaves y eran redonditos. Sus piernas, eran de
vértigo, aunque se notaban ciertas varices en los gemelos. Su culo, era pequeño, pero
respingón. Para mi opinión, era una mujer que supera con creces, a muchas de mi edad, y
lo sigue siendo.
Se subió encima de mi, y se fue penetrando poco a poco, disfrutando cada centímetro de el.
Por su sonrisa, lo disfrutaba. He de decir que tampoco tengo uno de estos penes que tanto
abundan en las películas pornográficas, pero se como usarlo.
Nuestros jadeos y gemidos, ya no podían reprimirse más, y se siguieron como si fueran un
madrigal, o un motete, a varias voces, los gritos tampoco se reprimían. En un momento,
tome la iniciativa, y la di la vuelta, para penetrarla más rápido, pero antes, decidí hacerla lo
mismo que ella me había hecho un rato antes. La abrí sus piernas, y empecé a lamerle el
clítoris. Primero lentamente, para luego, ir acelerando.
Sus gemidos de placer, su arqueo de la espalda, me encantaban, me excitaban mas. La
penetre y lo hice muy rapido, mas rapido de lo que la había hecho el oral, hasta que, por fin,
los dos explotamos en un sonoro orgasmo.
Caímos rendidos los dos y luego, nos vestimos rápido, mientras, ella me dice:
-Que esto quede entre nosotros, vamos a ser amantes a partir de ahora, ¿Entendido?-.
-Por supuesto, Eli- Dije con convicción.
Llegue a casa, cansado, cene, y me fui a la cama, esperando a la proxima leccion de mi
amante.
Capítulo II: La música prohibida
Después de unos días y llego el lunes, y por fin volvería a ver a Elizabeth. Por fin tenía algo
más por el que ir todos los días a la universidad, y no solo por aprender de este arte que
tanto amaba como era la música, y era el ver a mi amante. Ese dia fui con una camiseta de
rayas verdes y azules, un pantalón vaquero y mi chupa de cuero, casi parecía un rockero
salido de los 70’s, mi época favorita, a decir verdad. Este dia, mi clase con Elizabeth seria la
ultima, pero no me importaba aguantar las clases del profesor Fabio Tizzoni, esas clases de
Lenguajes Audiovisuales eran, francamente, agotadoras, y este año, según decían, eran
sobre cine underground y su relación con la música.
Estuvo presentándonos la asignatura, se noto que él era un experto en la materia, su tesis
doctoral era acerca de dislocación entre la música que se ponía en las bandas sonoras y la
imagen en el cine underground, ya que no se ponía música que, tradicionalmente, encajaría
con un cierto tipo de escena.
Por fin llegó la clase de Elizabeth, esta vez, ella iba con un vestido rojo de estampados
florales. Aunque no estaba escotado, podían intuirse los pechos que había visto el viernes,
pero lo que sí podían observarse, eran esas piernas tan suaves como las tenía. Era, y es,
una diosa entre los mortales, siempre la deseo y desearé.
Entonces ella se me acercó y me dijo al odio:
-Cuando termine la clase, te vienes a mi casa, tenemos que repasar el “repertorio”-.
-Lo que desees, Eli- La repliqué con cierto aire juguetón y cariñoso.
Sonrió, y empezamos la clase, empezamos por las escuelas francoflamencas e inglesas del
Renacimiento Temprano, es decir, Guillaume Dufay, Josquin Des Prez, John Dunstable o
Gilles Binchois. El cómo empezaron a añadir intervalos que antes eran disonantes, como
las terceras o las sextas.
Cada vez que explicaba una cosa, me miraba y sonreía, aunque de forma disimulada. Era
como si estuviera oyendo una pieza de esos compositores en mi cabeza cada vez que ella
explicaba cosas.
Después de esa clase, yo les dije a mis amigos que debía quedarme a hablar con la
profesora, para que me explicara ciertas cosas. Así que decidieron no esperarme, sabían lo
que sucedía cada vez que me quedaba a preguntar dudas los profesores, que se
transformaban en verdaderos debates de opinión, más que en aclarar dudas. Yo era asi en
mi juventud, un contestatario hasta cuando iba a aclararme las dudas.
Cuando se quedó vacía la clase, salimos ella y yo hacia su coche. Como yo vivia en un piso
compartido, ya que yo vivia con mi familia en una ciudad en el sur de Irlanda, lejos de
Dublín, y siempre llevaba todos mis libros encima, pues sabía que nadie me iba a esperar
para cenar o dormir, porque todos mis compañeros estarían durmiendo.
En el coche, empezamos a tocarnos. Primero, las piernas, mientras nos besabamos con
muchisima pasion. Luego el abdomen, ya estábamos muy acalorados, a pesar del frío
otoñal que caracterizaba a la ciudad por aquellas fechas. Cuando ya iba tocarla la
entrepierna, ella me aparto y me dijo:
-Espera a que lleguemos a casa, me da a mi que tu no dormiras en ese maloliente piso de
estudiante-.
-Algo también me dice que no dormiremos mucho esta noche- Sentencie yo.
Fuimos rápidos a su casa, todo lo rápidos que podíamos ir por la capital. Subimos las
escaleras, y entramos en su casa. Cerramos la puerta, y nos fundimos en un apasionado
beso. Fue cuando la dije:
-Te echaba de menos, Eli-.
-Y yo a ti, Ciaran- Alcanzó Eli con la respiración entrecortada.
La quite el vestido, mientras ella me quitaba el pantalón y la camiseta, yo ya tenía la chupa
por los suelos. Luego, la quite la ropa interior, llevaba un sujetador rojo con encajes negros,
y unas bragas de encaje negro. Ella me quito los calzones. En ese momento, los dos ya
estabamos desnudos, y me acerque al cuello, para besarlo.
Ella se estremecía a cada caricia o beso que le daba, hasta noté sus pezones erectos
cuando pasaba mis manos por ellos. Entonces, empecé a lamerlos, mientras, con una
mano, sujetaba y masajeaba unos de sus pechos, y la otra, bajaba por su cuerpo, hasta
llegar al clítoris, que lo masajee en movimientos circulares.
Ella estaba loca de placer por lo que la hacía, lo note por cómo arqueaba la espalda y como
su vagina, empezaba a segregar cada vez mas y mas jugos. Me agarró una muñeca y me
llevó hasta su habitación, y me dijo:
-Ven, pongámonos más cómodos-.
Me empujo a la cama y se penetró a sí misma con mi pene, lentamente, al parecer, le
encanta sentir como va entrando poco a poco en su cuerpo. Estuvimos durante un rato en
esa posición, hasta que, para mi sorpresa, preguntó:
-Ciaran, ¿Quieres mi culo?-.
-Si, Eli, claro que lo quiero- La respondí sin dudarlo ni un segundo.
En ese momento, se puso a cuatro patas, y yo empecé a lamerle el ano, había que dilatarlo
para que no la doliera. Cuando ya alcanzó la suficiente dilatación, empecé a penetrarla poco
a poco, quería ver su reacción. Entonces, al ver que lo único que recibía de ella, eran
gemidos, jadeos de placer, me envalentone, y la penetre por entero. Al principio, el bombeo,
fue muy suave, no quería que la molestara mucho, para luego aumentar la velocidad.
Después de un tiempo así, los dos explotamos entre gritos, jadeos y gemidos, en un sonoro
orgasmo, que lo mas seguro es que lo oyeran todos sus vecinos.
Nos tumbamos uno al lado del otro, y nos besamos. Luego de eso, ella me propuso:
-Vente a vivir aquí, conmigo, abandona ese piso de estudiantes. Además, se que tus
amigos no viven contigo, y que no es precisamente buena la relación que tienes con tus
compañeros de piso. Lo se, porque te oigo con tus amigos quejarse de ellos-.
-Lo haré, ¿Tienes espacio para mis instrumentos?- La pregunte.
-Lo tengo. Así que, que no se hable más, a partir de la semana que viene, te vienes aquí,
conmigo, quiero hacer muchas más cosas contigo-Esa me replicó.
Después de eso, los dos caímos en un profundo sueño, esperando al amanecer.
Capítulo III: Diabulus In Musica
Me levanté a las 10:00 de la mañana, no había aparentemente nadie en la casa de
Elizabeth, hasta que llegue a la cocina, y la vi, vestida con un camisón azul con algunos
encajes en el escote. Estaba preciosa, y cuando me miro, me sonrio. Me invitó a sentarme
en una de las sillas que había en la mesa que tenía, íbamos a desayunar juntos.
Desayunamos el famoso desayuno irlandés, ese desayuno que, para los extranjeros, les
servía para estar comidos por el resto del día, pero que, sin embargo, luego se
acostumbraban al mismo.
Me acariciaba el pelo, y me dijo:
-Eres guapísimo, incluso recién levantado-.
-Lo mismo digo, Eli- La correspondi con el halago.
-Gracias Ciaran- Me agradeció y continuó- Te propongo una cosa, ya que hoy entras
conmigo, y ya sabes lo mucho que me suelo tardar, ¿Te apetece que tu y yo, comamos
juntos, y probemos cosas nuevas?
-Me parece muy buena idea, Eli- La respondí.
La bese en los labios, como enfatizando mi aprobación a dicho plan. Me tenía enamorado,
completa y perdidamente enamorado de ella. Mientras terminamos el desayuno, nos
dedicamos a hablar de nuestras vidas, y de nuestras relaciones pasadas. Al parecer, casi
habíamos tenido una vida paralela. Luego de eso, nos duchamos juntos, como una pareja.
Primero se metió ella, y luego yo, nos empezamos a enjabonar y a echarnos agua para
aclararnos. Mientras, nos tocamos mutuamente, la besaba en el cuello, y ella el mio. La
pellizque los pezones, y la masturbaba mientras.
Ella, me acariciaba el pene como podía en la posición en la que estábamos. Ella y yo
gemiamos como dos auténticos posesos, luego, dirigió mi pene hacia su vagina, y se
penetró a sí misma, Luego, yo llevaba el ritmo de la penetración, primero lento y pausado,
para que ella sintiera cada penetración que la hacía, para luego ir progresivamente más
rápido, y más rápido.
Nunca me habia pasado esto, nunca había llegado a este nivel de deseo por una mujer,
normalmente era un chico que se acostaba con chicas una o dos veces, y luego, no volvió a
saber nada de ella. Pero con ella, con Elizabeth, era diferente, era como una obsesión casi,
algo me decía que era con la mujer con que quería pasar todo el resto de mi vida. Era una
mujer de ensueño, de mis sueños, y ahora la tenía conmigo, y era mejor que en todos ellos.
Luego de un rato de penetrarla, llegamos a un inmenso orgasmo, que nadie del bloque de
pisos escucho, debido a que el agua correr de la ducha, tapaba el sonido de nuestra tórrida
sesión de sexo en la ducha, una ducha muy erótica.
Salimos de la ducha y nos secamos mutuamente, recreandonos en el cuerpo del otro. A
continuación, nos vestimos, yo, que siempre me cambiaba después de ir al gimnasio,
cuando volvía de la universidad, siempre llevaba ropa limpia. Me puse una camiseta de The
Who, y un pantalón negro, ella, se puso una camisa negra, y una falda de cuadros
escoceses.
Salimos a darnos una vuelta y cuando era la hora de comer, buscamos un sitio donde poder
comer algo, y encontramos un restaurante italiano, el cual tenía buena pinta, viendo la carta.
Yo pedí una lasaña, ella, unos espaguettis a la carbonara, y de postre, ambos pedimos un
tiramisú para compartir. Luego de comer, volvimos a su casa, y nos besamos.
Me tomo de la mano, y me dijo:
-¿Te acuerdas de lo de probar cosas nuevas? Pues te llevare a ellas-.
-Lo que tu digas, Eli- La respondí.
Llegamos a la puerta de una habitación, con cerradura, la cual abrió con una llave. Al entrar,
vi algo que me sorprendió, tenía una habitación con toda clase de artilugios de BDSM. Pero
no fue eso lo que más me sorprendió, sino lo que se veía al fondo de la misma, un
pentáculo invertido inscrito en una circunferencia. Entonces, ella me explico:
-Veras Ciaran, esto no se lo he dicho a nadie, pero yo no soy quien aparento ser. No, no
soy satanica, mas bien, soy a lo que ellos tanto adoran, pero sin éxito. Si, soy una demonio,
una súcubo, me llevo introduciendo en tus sueños desde que tenias 18 años, porque
siempre quise a un esposo como tu. Pero tranquilo, no te preocupes, no te retendré, si no lo
deseas. Por lo que te podrás imaginar, mi nombre no es Elizabeth. Mi nombre de demonio
es Rosier, y quiero que seas mi esposo en el infierno. Es la primera vez que siento amor por
alguien que no sea yo misma, y es por un mortal como tu-.
Al principio, ante tal declaración, me quedé en shock, pero luego, alcancé a decir:
-Eli, lo sabía, sabía que no eras de este mundo, y aunque no te lo creas, yo no me enamore
de ti porque aparecieras en mis sueños, me enamore de ti por lo que eres. Seré tu esposo,
ahora, ¿Que tiene que ver el BDSM en todo esto?- Rei por los nervios.
-Tranquilo, eso es para mis sumisos. A ti te tengo reservado algo especial, un ritual para
convertirte en demonio. Aunque tendremos que usar eso-Me calmo y me señaló una copa y
un cuchillo- Además, tu y yo jugaremos con esto, de vez en cuando, algunas veces tu en el
papel del sumiso, otras veces yo, pero seremos amos de nuestro séquito de sumisos- Eso
me gusto.
No desnudamos, y ella, pintó con sal, un pentáculo invertido en un círculo. Luego,
empezamos a besarnos apasionadamente, como si no supiéramos hacer otra cosa. La lamí
los pezones, ella me masturbaba, luego ella se tumbo y me invito a que la penetrara, muy
salvajemente. Mientras, ella, iba recitando unas frases en latín que yo no comprendía muy
bien, ya que las decía en voz baja. Seguía lamiéndole los pezones, hasta que logre
entender la frase completa, la cual era asi:
“Pro demones inferni, Ego filiam tuam, quia licet huic nubere non vis ad alii viri, par me, et
filii tui annua solemnitate maiestas”.
Luego me hizo una seña para que la diera el brazo, y me lo rajo con el cuchillo, derramando
mi sangre en la copa. Posteriormente, ella hizo lo propio, y junto nuestras dos sangres en la
copa, de la cual, a continuación, bebimos los dos.
Seguimos con nuestra sesion erotica, hasta que estallamos en un potente orgasmo. Caímos
rendidos sobre el suelo de la habitación y ella dijo jocosamente:
-Esposo mío, bienvenido a la oscuridad-.
-Esposa mia, gracias por la bienvenida- La segui el tono y continúe- Por cierto, ¿Cual es mi
nombre de demonio?-.
-Tu eres Beleroth, mi esposo- Me respondió.
Luego de eso, nos adecentamos, y nos fuimos a la universidad. Nos despedimos hasta la
clase, en unas calles más lejos de la puerta, para no levantar sospechas, y nos besamos.
Capítulo IV: Los días oscuros
Era un nuevo dia para mi, bueno, para mi yo mortal, para mi yo demoníaco, era mi primer
dia, y empece a notar cambios en mi. Dormí menos, mis noches las pasaba componiendo
canciones, a cada cual más oscura y tétrica que la anterior. Pero, por sobre todo, mi
personalidad había cambiado, de ser el chico casi asocial, profundamente reservado, y muy
analitico a partes iguales, a ser mas extrovertido, más seguro de mi mismo, incluso sonreía
más. Ese dia, desperte en el piso que compartía con esos chicos tan odiosos. Aunque, para
mis adentros pensaba que solo me quedaría unos días de aguantar eso, porque me iría a
vivir con ella, con Rosier, con Eli.
Pero algo me hacía ver que, aquello que había sucedido el dia anterior en casa de Elí, no
era un juego, que no es que fuera una fantasía de ella el hacerse pasar por un demonio,
que realmente era una demonio y que me había seleccionado a mi, para ser su esposo en
el infierno, y en este mundo. Lo que me hacía ver que no era un juego, es que veía las
heridas del ritual, además de que había tenido sueños muy raros, como que estaba en una
gran sala, y al fondo estaba ella esperándome, me besaba y me susurraba al oído algo de
que sería muy feliz allí, en ese lugar tan oscuro, puesto que apenas había luz, y las paredes
eran de un extraño tono rojo y negras.
Llegue a clase, y allí estaba ella. Esta vez iba con una camiseta escotada negra, con
encajes en las mangas, que permitían ver esos brazos tonificados por tocar el laúd y
sostener una flauta de pico durante mucho tiempo. Llevaba una coleta hecha una gran
trenza, que no hacía otra cosa más que descubrir, si cabe, más de su escote. Ella quería
provocarme, la encantaba ver como me volvía loco por ella, el cómo la deseaba. Hasta me
miraba muy provocativa, como queriendo que me acercara a ella. Entonces, ella se me
acercó y me dijo con una voz que derretiría, hasta a el hombre más frío del universo:
-Hola esposito, espero que hayas dormido muy bien, porque quiero hacer muchas cosas
contigo-.
-Si, he dormido bien, aunque he tenido unos sueños raros- Dije en voz baja.
-Tranquilo esposo, no pasa nada, es normal, los primeros días los tendrás. Luego, tendrás
sueños hermosos, muy hermosos- Me tranquilizo con su tono dulce.
Entonces, en ese preciso momento, empezó la clase. No se como puede enterarme de
algo, porque estaba pensando en todo lo que había pasado hasta ese momento, o en lo
hermosa que era ella. No podía pensar en otra cosa, hasta pensaba que hacía mis apuntes
sobre los compositores de la escuela italiana como un zombie, que solo persigue a su
objetivo. Hasta no se como me apunte el impacto que tuvieron las polifonías que, Pierluigi
Da Palestrina en la Europa del Renacimiento, el como era considerado el canon a seguir
para ser un gran compositor, con sus contrapuntos imitativos de distancias de intervalos de
3o mayor y de las poca, o casi ninguna, alteración en las notas. No se como conseguí
enterarme de todo ello, puesto que estaba absorto observando la belleza de mi amante.
La sensación que tenía en ese momento, era de que no existía nada más en este mundo,
más que ella, más que la mujer, o la demonio depende de como se mire, me había
transformado de la noche a la mañana, en un hombre, más bien, en un ser totalmente
nuevo.
Luego de la clase, venía una clase francamente torturante para mi, Acústica y Organología,
esta asignatura era muy aburrida, en ella tratabamos el como la disposición y el material de
la que está hecho un instrumento, puede afectar a su sonido, así como a elegir bien el
material del que hacer las paredes de una sala, dependiendo del fin para lo que vaya a
estar hecha, es decir, según su finalidad, porque, según el profesor Alfred Stamberg, no es
lo mismo una sala para grabar que una sala de conciertos, requieren unos materiales
completamente distintos para montarse.
Cuando terminó la clase, me dirigí al despacho de Eli, abrí la puerta, y ahí estaba ella. Me
senté en frente suya, y la pregunte:
-Eli, dime ¿Es cierto lo que paso ayer, o son solo alucinaciones mias?-.
-Es real, veras, yo, desde hace mucho tiempo, deseaba encontrar un hombre que fuera mi
rey en el infierno, pero nadie era el candidato idóneo, nadie salvo tú. Tú tienes algo
especial, eres una alma atormentada, tu familia está destrozada después del fallecimiento
de tu madre, y aun te culpas porque piensas que no fuiste un buen hijo. Así que, yo, quería
terminar con eso, quería darte una felicidad que la vida te había arrebatado- Continuó
después de respirar un poco y beber un poco de agua- Además, tienes un alma muy pura,
ayudas a los demás, aunque eres reservado, y te envidio por ello, yo, por desgracia, tengo
que ser mala por obligacion, asi que, me tienes enamorada, y soy capaz de renunciar a mi
naturaleza inmortal con tal de estar contigo.
Acto seguido, la bese apasionadamente, y la dije:
-No lo hagas, no lo soportaría. Además, yo, por una vez, no quiero hacer lo que los demás
esperan de mí. Así que, no tienes porque hacerlo-.
Luego de eso la pegue de espaldas a la pared, y la levanté la camiseta, como no llevaba
sujetador, pude lamerle los pezones. La quite sus pantalones vaqueros, y la tumbe en la
mesa, donde había hecho el amor por primera vez, para después, sin mucha
contemplación, arrancarle las bragas, y penetrarla salvajemente, casi parecía un poseso.
Pero no, no era así, más bien, yo tendría que ser quien poseyera a las personas, puesto
que ahora, soy un demonio.
En ese momento, ella gritó:
-¡Esposo mio, ya te estas comportando como todo un demonio! Este nuevo tu, me encanta,
la verdad-.
-¡No, Rosier, yo nunca he sido así, salvo contigo, te deseo siempre!-La seguí en los gritos.
Luego de un buen rato, la di la vuelta, y la penetre el culo, no sin antes, practicar un poco el
beso negro para dilatar su ano, y asi que no la doliera nada, y luego, la penetre sin dudarlo.
Ella y yo, jadeabamos, gritabamos, gemiamos como locos, ya no nos importaba si nos
pillaban, éramos presas del deseo, de un deseo que, para nosotros, era irrefrenable
Finalmente, explotamos en un sonoro orgasmo, que quien no nos oyera, es que estaba
sordo u oyendo música a muy alto volumen. Nos vestimos rápidamente, y yo la dije:
-Como sigamos así, nos pillaran-.
-Que nos pillen, los haremos nuestros sumisos o sumisas, ¿Que te piensas, que no me
acosté con el coordinador, y el no le fue infiel a su mujer? Claro que lo fue, y me debe un
favor- Me confeso ella y siguió- Y se que a ti, la chica morena de clase, Lucy Carrington, te
hace ojitos, así que ella será tu sumisa.
Nos despedimos con un beso, y nos fuimos a nuestras residencias.
Capítulo V: Trazando el plan
Pasaron los días, nos enviabamos mensajes por Whatsapp, planeando nuestra próxima cita
para estar a solas, acordamos que fuera nada más salir de la universidad, al final de las
clases. Ese dia no tenia yo clase con ella, pero con solo verla, me bastaba, estaba
enamorado de ella. Quedamos a las 19:45 en la entrada principal, ya que cuando saliera
ella, la entrada por la que solíamos entrar normalmente, estaría cerrada. Además, lo
haríamos por ahí, porque nadie salía a esas horas por esa puerta, por lo que podíamos
hacer lo que quisiéramos sin miradas indiscretas.
Después de varias horas asistiendo a clase, por fin llegaba la hora de salir, y de esperar a
mi amada para ir a algún sitio a cenar, y luego dormiría con ella. Menos mal que ya algo de
ropa mia habia dejado alli, porque, de no hacerlo, no sabría que haría. Salió con su coche, a
la hora acordada, y me recogió en la entrada principal. Cuando me metí, la vi más hermosa
que nunca, un vestido negro con un ligero escote, con algunos detalles en los tirantes en
rojo. Nos besamos y nos tocamos un poco por encima de la ropa. Luego de eso, nos fuimos
a un italiano que nos quedaba cerca de su casa, y cenamos una pizza Prosciutto e Funghi,
algo ligero para no quedarnos dormidos por la digestión.
Mientras cenamos, ella me preguntó:
-¿Quieres que hagamos lo que te dije, el hacer a esos dos, nuestros sumisos?-.
-Si, pero debemos ser cautos. Conozco a Lucy, no es una chica que no tenga recursos. Es
una chica que sus padre tiene recursos, trabaja en un importante periódico, y no quiero que
esto salga- Yo la respondí.
-Tranquilo, conozco a su padre, el no nos hará nada, a no ser que quiera que su mujer sepa
lo que el hace cuando ella se va con sus amigas de paseo. No te preocupes, no me he
acostado con el, ese hombre no es mi tipo, lo se por amigas mías- Ella me tranquilizo.
-Entonces, ¿Cómo lo haremos?- Pregunte.
-Muy fácil, tu traela a mi casa, y yo, traeré al coordinador. Como se que ese baboso le
encantan las jovencitas, les hare que se acuesten, y los grabaremos. Asi lograremos que,
en caso de que se nos rebelen, tanto el, como ella, sean destruidos socialmente- dice con
frialdad y continua- Eso si, tendras que hacer algo que seguramente no querrás, ni yo
tampoco, y es que tengamos que acostarnos con ellos-.
Eso me hace que me piense muchas cosas, pero al ver cómo he reaccionado, me dice:
-Tranquilo, solo tendrán que ser una o dos veces, para tenerla contenta. Como consejo,
mientras lo haces, piensa en mí, yo pensaba en ti cada vez que me acostaba con alguien, y
así lograba disfrutar. Ya veras como te gustara, ademas, luego seremos el uno para el otro,
y podrás hacerme todo lo que quieras-.
Después de esto, pagamos la cuenta y nos vamos a su casa. Aunque no se me notase, la
conversación me había puesto muy caliente, y si, al final, parece ser que tengo también un
lado sádico. La verdad, odio a Lucy, se que la gusto, pero su forma de mostrarlo, es poco
más que de acosadora, y quiero darle un castigo por ser así.
Llegamos a su casa, y nos besamos apasionadamente. Luego la desnudo, al parecer, no
llevaba ropa interior, así que puedo acceder a sus pechos y a su vagina más fácilmente.
Ella me desnuda a mi, y nos dirigimos a su cuarto, donde la tiró a la cama y la penetro
salvajemente, como si fuera un verdadero animal. Mientras, la como los pechos y la beso en
el cuello.
Después de un rato, cambiamos la posición, esta vez ella arriba, pero no de cualquier
forma, sino que se penetra a ella misma analmente, al parecer disfruta con el sexo anal, y
eso me encanta. Finalmente, explotó y eyaculo dentro de su culo. Esta mujer, no sabe lo
que ha despertado en mí, y si lo sabe, sabe muy bien cómo explotarlo definitivamente.
Luego de eso, nos tumbamos uno al lado del otro, y ella me dice:
-Al parecer, te ha gustado nuestro plan. Ya veras, te encantara ser amo. Solo esto es para
divertirnos un rato hasta que termines la carrera. Luego, estaremos juntos como cualquier
matrimonio-.
-Eso sí, nada de ser extremadamente sádicos, hay que hacerlos adictos a nosotros, para
que, así, nos pidan más y nos sean más sumisos- repliqué yo.
-¡Vaya, mira que tenemos aqui! Al final el jovencito, sabe muy bien cómo ser un amo. Veo
que tu y yo, nos lo pasaremos muy bien, y ¿Quién sabe? A lo mejor te vuelves mi amo, y yo
tu sumisa- rio picaramente.
Nos dimos un beso y nos fuimos a dormir, para comenzar con nuestro plan.
Capítulo VI: Seduciendo a los incautos
Hoy era el día en que, tanto Eli como yo, empezamos a ejecutar el plan para hacer a esos
dos que tan hartos nos tienen, nuestros sumisos. Aunque antes, tocaba hacer la parte
desagradable para ambos, y era el tenernos que acostar con ellos. Nos levantamos, y nos
miramos, y yo la dije con pena:
-Bueno, esto es un “hasta luego” ¿Verdad?-.
-Tranquilo, tal y como son ellos con nosotros, no nos será muy difícil seducirlos y llevar a
cabo nuestro plan- me tranquiliza.
-Pero sabes que no deseo a Lucy, que te deseo a ti, y solamente a ti- la repliqué.
-Pues mira, ahí tienes una motivación más. Si conseguimos que ellos, sean nuestros
sumisos, podremos hacerles que solo tengan relaciones entre ellos y nos dejen tranquilos
para poder estar el uno con el otro. Además, a mi me pasa lo mismo contigo- me dijo para
consolarme.
A decir verdad, yo realmente, no quería hacer esto, pero ella tenía razón, ellos en algún
momento nos pillarían, y nos chantejarían, ¿Porque nos nos íbamos a adelantar nosotros
antes? Debía ser un amo, asi que seria el mejor amo que nadie ha tenido jamás en el
sadomasoquismo. Estaba dispuesto a seducir a esa chica, con tal de conseguir estar
tranquilo con la mujer de mi vida.
Saqué mi móvil, y busque en el grupo de Whatsapp de clase el número de Lucy, ni siquiera
la había añadido como contacto en mi agenda, hasta ahí llegaba mi asco por ella. La añadi,
y la hable:
Yo: Hola Lucy, soy Ciarán de la universidad, ¿Que tal?
Lucy: Hola Ciarán, muy bien amor,¿y tu? ;) <3
Yo: Muy bien, me alegro :)
Una pregunta, ¿Te apetecería quedar en la cafetería de la facultad?
Lucy: Si, amor, ¿A que hora? ;)
Yo: ¿A las 12:30?
Lucy: Claro, mi rockero, allí estaré :*
Yo: Muy bien, hasta luego, guapa ;) <3
Acto seguido, enseñe la conversación a Eli, a lo que ella dijo riendo:
-Que ingenua, piensa que te tiene para ella-.
-Se la nota muy enamorada de mi, y eso no se si sea bueno, Eli- expresé con tono de duda.
-Tranquilo, eso es muy bueno, así confiará más en ti- calmó mis dudas.
Llegué a la cafetería un poco antes, queria saber como dirigirme a ella y que no sospechara
nada. Entonces, a la hora prevista, llegó ella, Lucy, vestida con un top ajustado, lo supe por
como se le marcaban los pezones, y con unos pantalones vaqueros. Se me acercó, y me
dio dos besos. Nos sentamos y empezamos a hablar:
-¡Que guapo vienes hoy, Ciry!- me dijo con su típico tono de niña de papá engreída.
-Gracias, lo mismo digo- la agradeci cortésmente.
Después de esas palabras y de otras más. Ella se sentó a mi lado y me susurro al odio:
-Se que te gusto, Ciry, y tu a mi, tambien, asi que, ¿Por qué no dejamos de disimular?-.
Acto seguido, ella me besó en los labios, y continuo:
-Ven, vamos a mi casa, esta cerca de aquí y aún nos quedan unas horas-.
Me llevo con mucha celeridad y rapidez hasta su casa, a unas pocas manzanas de la
facultad.
Entramos y ella me desnudo y se desnudo ella. He de reconocer que de cara no era guapa,
pero de cuerpo, si que lo tenía bien formado, a pesar de tener uno o dos años menos que
yo.
Me masturbo y luego me hizo sexo oral. Mientras me decía lo mucho que había estado
esperando este momento, y que yo nunca lo olvidaría. Yo, a pesar del esfuerzo que estaba
haciendo Lucy, no lograba disfrutar, asi que recorde lo que me dijo Elí, y la lleve a la cama,
la tire y luego la penetre salvajemente, como si estuviera haciendo el amor con mi amada.
La hice que llegara varias veces al orgasmo, y yo explote en otro.
Luego de eso, yo la dije, hipócritamente:
-Lucy, eres toda una loba en la cama. Si lo hubiera sabido, hubiera cedido antes a tus
encantos-.
-¡Gracias, Ciry!¡Te quiero!- gritó con ese tonito que tanto me irritaba.
Nos fuimos a clase, y cuando Eli vio la cara de satisfacción de Lucy, sonrió. El plan, estaba
marchando muy bien, porque hable con Eli, y el coordinador también había estado
satisfecho.
Capítulo VII: La estudiante sumisa
Seguíamos con nuestro plan Eli y yo. Ahora debíamos pasar al siguiente paso, el conseguir
convertir a esa panda de incautos, en nuestros sumisos. Para ello, nos aprovechamos que
ya llegaba el fin de semana, y que el viernes, yo trasladaba todas mis cosas al piso de Eli,
para hacer que, tanto Lucy, como el coordinador, vinieran a la emboscada que les teníamos
preparados. Yo, por mi parte, ya me había acostado dos veces más con Lucy, el mismo
número de veces que Eli, lo hizo con el señor Blarney, el coordinador, asi que era fácil
convencerlos.
Nada más llegar el viernes, el cual aproveche por la mañana, para hacer el traslado, ya que
tenía pocas cosas que llevarme, mis instrumentos y mi ordenador, porque ya toda mi ropa, y
mis objetos para la higiene, los había llevado el día anterior, así que me era más sencillo
todo. Hable con Lucy por el chat:
Yo: Hola cariño, qué tal? <3
Lucy: Muy bien amor, y tu? ;) <3
Yo: Muy bien también, cariño ;) <3
Oye, te apetecería ir a mi piso esta tarde? Es para tener más intimidad ;) <3
Lucy: Si, mi vida, estaré allí ;) <3
Dónde y a qué hora? ;) <3
Yo: Tranquila, te ire a buscar a tu casa sobre las 17:30 y te llevare aqui ;) <3
Lucy: Vale, mi amor, en la puerta de mi casa estaré esperándote ;) <3
Hasta luego, mi cielo :*
Yo: Hasta luego, cariño :*
Eli, al ver esa conversación, me dijo riendo:
-¡Vaya! Veo que la tenias loquita por ti, con solo tres veces que te has acostado con ella, ya
se ha rendido a tus pies-.
-Tranquila Eli, que no he hecho cosas que solo te tengo reservadas a ti- dije yo, captando
su risa irónica y continúe- Por cierto, ¿Cómo están las cosas con el coordinador?
-Muy bien, la verdad, se resistió al principio, decía que “no quería arriesgarse, por si su
esposa, lo pillaba”, pero ha cedido al ver que podría conseguir sexo anal conmigo. Lo que
no sabe es que, a quien se lo hará, será a Lucy- me contestó, riendo.
Cuando llegó la hora, recogí a Lucy en su casa y la lleve a la casa de Eli. Eli, por suerte, me
había dado una copia de las llaves esta mañana, así que no tenía que llamarla, y arriesgar
todo nuestro plan. Subimos las escaleras, y entramos en la casa. Luego yo, con la excusa
de que iba al baño, fui, y me reuní con Eli.
La pregunté cuando iba a llegar el coordinador, y me dijo que cerca de las seis y media.
Aunque el, no entraría por la puerta principal, sino por la de la cocina, y que apagara las
luces, y los emborrachara.
Llego el coordinador, llamó a la puerta, y Eli lo abrió, la beso, un beso, que me dio muchos
celos. Ella le sugirió a el que apagaran las luces para hacer el ambiente más “íntimo”. Yo,
mientras, me fui al salon, y empecé a ofrecer a Lucy que si quería alguna bebida, para
“ponernos a tono”. Como la conocía, sabía que no rechazaría un combinado, era una
borracha. Yo fingí ponerme un whiskey, en realidad, era té helado que bebíamos Eli y yo
cuando tocamos juntos, y a ella la puse un ron con limón, y muy cargado, para que tardara
menos en emborracharse.
Por lo que oí en la cocina, Eli, estaba consiguiendo que, el coordinador, se emborrachara.
yo por mi parte conseguí mi objetivo, en poco más de tres copas bien cargadas, Lucy ya
estaba lo suficientemente borracha, como para intentar seducir a cualquier persona, incluido
a alguien que bien podría ser su padre, como lo era el coordinador.
Al ver que ambos estaban borrachos, los juntamos en la habitación de Eli. Primero, fue Lucy
en entrar, y luego el coordinador. Teníamos ya la cámara preparada, y la pusimos a grabar.
En ese momento, empezó la escena más tórrida entre un coordinador y una alumna. Se
besaban como posesos, se tocaban con desesperación. Aunque, en la habitación de al
lado, donde teníamos mi ordenador conectado inalámbricamente a la cámara, sucedía otra,
la de un alumno y su profesora que, hartos de acostarse con amantes que no les satisfacen
y que están enamorados, celebran, por fin, su libertad para amarse sin cadenas.
Nos tocabamos con verdadera pasión, nos decíamos palabras de amor y de deseo, nos
besamos tan apasionadamente, que nos cortamos mutuamente el aliento. Hicimos el amor
como nunca lo habíamos hecho, y cambiando posiciones, practicandonos sexo oral
mutuamente, la penetre de mil formas. Hasta que llegamos a un orgasmo sordo, para no
alertar de nuestro plan.
Veíamos en la pantalla como ellos, seguían teniendo sexo, hasta que, en un momento,
pararon y se durmieron. Esa noche, nosotros dormimos en el salón, era un pequeño ultimo
sacrificio, con tal de que ya no nos molestaran, habíamos pedido algo a una pizzería, para
cenar.
A la mañana siguiente, ellos se despertaron, y nos vieron a los pies de de la cama,
mirándolos. Los habíamos atado a ambos, y la dije a Eli:
-¿Mira a quienes tenemos aquí, Eli? A nuestros amantes, siendonos infieles. Vaya, ¿y cómo
los vamos a castigar?-.
-Dejadnos ir, ¿Que os hemos hecho?- gritó el coordinador.
-Más bien, que nos ibais a hacer. Tu, al verme siendo la novia de un alumno, moverías los
hilos para que me despidieran...- dijo dominante, aunque la corte.
-Y tu, Lucy, al ver que yo era su novio y que no tendrías oportunidades conmigo, intentarias
destruir nuestra relación- rearfirme mi posición de dominante.
-Eres un enfermo, Ciaran, ojala mis padres te arruinen- dijo enfadada.
-¡Uy, mira, alguien o, más bien, algo, os grabo mientras teniais sexo!- dijo Eli.
-Eso fue parte de nuestro plan, que os grabariamos para que no pudierais hacernos nada-
dije yo.
-Así que, a partir de ahora, si no quereis que este video salga a la luz, deberéis
obedecernos en todo. Por cierto, no podéis acostaros con nosotros, eso solo lo podremos
hacer entre nosotros. Tal vez, si sois buenos, os dejemos que nos hagáis sexo oral, pero
solo eso. ¿Queda entendido?- afirmó Eli, señalando a un pendrive.
Ambos afirmaron y yo me acerque a Lucy y la dije:
-¿No querias tenerme, putita borracha? Ahora me tienes y de la forma que querías.
Tranquila, se lo de tu diario, y se que fantaseaban con que te dominará- La toque la vagina,
y continúe- ¡Uy! Veo que te pone cachonda esta situación.
La di un azote y la retorcí los pezones, y gimió de placer.
Y volví a decirla:
-Bienvenida a tu nueva vida, putita-.
-Si, mi amo- Lo dijo de forma muy mansa y sumisa.
Capitulo VIII: Jugando todo lo posible
Después de ese dia en la casa de Elizabeth, ahora también la mía, decidimos que era hora
de jugar, un poco, con los deseos de nuestros sumisos, del coordinador y de Lucy.
Sabíamos que se mantendrían callados en lo que a nuestra relación, se refiere, pero
queríamos comprobar lo sumisos que eran.
Así que, hicimos un juego, queríamos comprobar, primero, si Lucy era tan heterosexual
como decía ser, ya que era una persona que alardeaba de ser muy heterosexual y de
despreciar a toda persona que no fuera asi(yo soy heterosexual también, aunque me he
acostado con transexuales y travestis alguna vez, pero se que el resto de orientaciones
sexuales, merecen respeto por el mero hecho de ser personas).
Para ello, haríamos que ella, le practicase sexo oral a Elizabeth. Elizabeth es bisexual, en
una de nuestras conversaciones acerca de nuestra vida, me confeso que se había acostado
con muchas mujeres, aunque prefería hacerlo con hombres, decía que somos como
animales y que la gusta jugar con sus amantes, ver como la desean, pero que no pueden
tenerla. Eso nos facilita las cosas, ya que, según ella, Lucy, es “la típica niña buena y
religiosa, pero que, en el fondo, es la peor de todas las blasfemas y pecadoras”, además de
confesarme que la gusta, aunque no tanto como yo, del cual ella esta enamorada.
Meditandolo mucho, optamos por hacer que, Lucy, fuera a casa de Elizabeth. En ese
momento escribí a Lucy, ya que era quien tenía el número de teléfono:
Yo: Hola putita, ¿Que tal estas?
Lucy: Muy bien amo, ¿Y usted?
Yo: Bien, tambien. Por cierto, tienes que venir a casa de tu ama y mia, esta tarde.
Lucy: Muy bien amo, allí estare, ¿Viene también el otro sumiso?
Yo: No, solo vienes tu.
Lucy: Pues allí estare, amo.
Yo: Te esperamos, putita.
Después de comer los dos juntos, y comernos mutuamente. Elizabeth y yo, nos preparamos
para esta tarde. En eso llega Lucy, vestida de la forma más provocativa posible, con una
camiseta muy escotada, que se podía adivinar el sujetador rojo que llevaba, y una minifalda
de cuadros escoceses. Elizabeth, por su parte, iba con un vestido ajustado negro y, por
debajo de la ropa, llevaba un corsé negro y sin bragas.
La ponemos el collar de sumisa a Lucy, y una cadena, y la ordena Elizabeth:
-¡Putita, camina como la perra que eres!-.
-Si, ama- dice Lucy muy sumisamente.
Vamos hacia la habitacion de los aparatos, y la atamos a una mesa que habia alli con unos
grilletes. En ese momento, Elizabeth se quita el vestido y se sube a la mesa poniendo su
vagina en la cara de Lucy, quien está tumbada boca arriba. Entonces, Elizabeth, la dice:
-¿Con que despreciando a los homosexuales y bisexuales, putita? Vamos a ver, que tan
heterosexual eres. Comeme el coñito, putita-.
Lucy, sumisamente, se lo empieza a comer, primero poco a poco, y luego más deprisa,
según la ordenaba Elizabeth. En ningún momento se le veía a Lucy la cara de disgusto o de
odio, es más me atreví a tocarla en la entrepierna y dije:
-¿Eli, mira lo que tenemos aqui? La putita “heterosexual”, esta lubricando mientras te come
el coño. Al final es bisexual, como ti-.
-Eso lo sabia yo, ¿A que si, putita, a que te gustan los penes y los coñitos? Pues tranquila,
que eso tendras con nosotros. Verás, aunque este enamorada de tu amo, tu me gustas
mucho, asi que, de vez en cuando, te dire que me comas el coño. ¿De acuerdo, putita?¿A
que seras una buena putita, y harás disfrutar a tus amos?- Dijo Eli con rabia y deseo.
Lucy, asintió, le encantaba el trato que recibia. En ese momento, yo dije a Elizabeth:
-Ya que esta asi, ¿Porque no la baño yo con mi semen? Asi disfrutamos los dos-.
-De acuerdo Ciaran, al fin y al cabo, es tu putita más que mía. Ya vere que hago con mi
putito- se bajó de la mesa y me subi yo.
En ese momento, la abri la boca a Lucy, y la meti mi pene por su boca, y empece a
penetrarla. Luego de un rato, porque mientras Lucy, hacia el sexo oral a Elizabeth, yo me
habia masturbado viendo la escena, me corrí en poco tiempo.
Elizabeth, al ver la escena, también se corre mientras se masturba con la escena, viendo a
sus dos amantes, disfrutando, viendo que, yo, soy todo un amo, que se como dominar a mis
sumisos sin apenas esfuerzo. Entonces dice al terminar:
-Ciaran, me encanta como eres. Por cierto, gracias por dejarme que disfrute de esta putita,
que lo haré más adelante, pero ahora no, porque ahora, debemos pensar en el otro-.
-De nada Eli, si quieres disfrutar más de ella, avisame, al parecer, le ha encantado descubrir
su bisexualidad. ¿Verdad, putita?- lo digo mirando a Lucy.
-Si amo, me ha encantado- responde Lucy.
Luego de hablar un poco, Lucy se marcha, tiene cosas que hacer, aunque se va con una
sonrisa y nos mira. Nos miramos, sabemos lo que haremos la próxima vez, un trio con ella.
Pero ahora, pensamos en que haremos con nuestro sumiso, con el coordinador, para
humillarlo más y que no se le ocurra decir nada de nuestra relación. Ya se nos ocurrira algo.
Capítulo IX: La traca final
Después de unos días, decidimos nuestro plan para nuestro sumiso. Como bien sabe
Elizabeth, no me gustan los hombres, aunque alguna vez, me he acostado con transexuales
y con travestis. Así que decidimos feminizar al coordinador, y que sea yo, quien lo desvirgue
analmente. Para lo cual, lo llevamos de nuevo a casa de Elizabeth, pero antes, lo llevamos
de compras, a una tarde de compras muy especial, donde el coordinador, conocería su lado
femenino.
Entonces, esta vez es Elizabeth quien habla con el, quedamos en la puerta de la casa de
Elizabeth a las seis y media de la tarde. Le dijimos que no fuera muy arreglado, que le
ibamos a dar el toque que él necesitaba para poder ser un buen sumiso para su ama. Nos
preparamos, yo iba vestido con una gabardina y un traje, y Elizabeth, con un vestido azul y
un sujetador negro y azul y una bragas de los mismos colores.
Llega el, vestido con una camisa a cuadros y unos pantalones vaqueros, con una gabardina
marrón. En ese momento, le decimos que suba, porque lo vamos a depilar, para que fuera
un sumiso limpio y aseado. Lo llevamos al baño, lo duchamos, y lo depilamos todo el
cuerpo. Luego de eso, lo llevamos de compras, primero, a una tienda de lenceria, donde
compramos sujetadores de la copa A, por ser hombre, braguitas, ligueros y medias. El está
afuera, esperándonos, como le habíamos ordenado. Posteriormente, por una tienda de ropa
femenina, y compramos unos vestidos y unas faldas y camisas, y por una zapatería, para
comprar tacones. Finalmente, por una tienda de perfumes y maquillaje.
Comprado todo eso, vamos a nuestra casa, y cuando llegamos, le obligamos a que se
desnude todo. Cuando ya está desnudo, empezamos, primero, por ponerle un corsé para
remarcar su cintura, luego el liguero, de color blanco con encajes, y las medias.
Posteriormente, las bragas y el sujetador, tambien blancos. Finalmente, una camisa azul y
una minifalda roja. Una vez hecho esto, lo maquillamos, de tan perfecta forma, que cuando
se ve en el espejo, parece realmente una mujer de verdad, hasta se excita, pero la
frenamos poniendole un aparato que frena el flujo de semen, y ralentiza el flujo sanguíneo,
impidiendo una erección.
En cuanto terminamos, llegamos a la habitacion de los aparatos, y le digo:
-Putito, ponte en el potro-.
-¿Asi, amo?- preguntó.
-Asi putito, o, ¿Deberia decir, putita? Veras putita, vamos a hacerte que sientas por un
momento, lo que haces con tus estudiantes, para que aprueben- me salio de lo más
profundo de mi ser.
Elizabeth le baja las braguitas y le unta el ano con vaselina, le pone por todo el ano y hasta
lo más profundo. Luego me deja a mi, y empiezo a penetrar, poco a poco, que lo vaya
sintiendo, hasta que llego al fondo, y empiezo a sacar y a meterla poco a poco más rápido
hasta llegar a practicarle un masaje prostatico con mi pene. El, al principio, se quejaba del
dolor, hasta que empezó a disfrutarlo.
En un momento, Elizabeth me dice:
-Ciaran, ¿Me dejas que enseñe a esta putita, a que conmigo, no se juega?-.
-Claro Eli, toda tuya- afirmó.
Entonces se pone un pene de plástico con un arnes, y empieza penetrar al coordinador,
mientras le dice:
-¿Ves putita? Esto es lo que pasa cuando un cerdo como tu, intenta pasarse conmigo-.
En ese momento le ordeno que me practique sexo oral a mi. Lo cual, hizo con mucho gusto,
se le veía que disfrutaba con lo que estaba pasando, que disfrutaba teniendo contacto con
su lado femenino, que asumia que le encantaba la situación, y solo se dejaba llevar. Luego
de un rato, yo me corri en su cara, y nos separamos.
Nos agradeció que le hubieramos hecho eso, porque comprendía que él no podía ser así de
baboso con las estudiantes, que ellas iban a estudiar, no a tener sexo con un vejestorio.
También nos dijo que, en cuanto a nuestra relación, no diria nada a nadie, puesto que nos
confesó que también había tenido una relación con una profesora cuando era joven, y que
se estropeo por un soplón.
Luego de eso, se fue, aunque llevando las ropas que habíamos comprado en una mochila
que el había traído por orden nuestra.
Epilogo
Luego de unos años, Elizabeth y yo, nos casamos, y tuvimos 2 hijos, y una hija. Mantuvimos
el contacto con nuestros sumisos, aunque nuestros encuentros, fueron cada vez menos
frecuentes. Nos reunimos una vez al mes, hasta que, finalmente, dejamos de vernos
pasados 3 años de nuestra boda.
Lucy ha tenido diferentes parejas desde entonces, dos novias y dos novios. Actualmente,
esta con un hombre que conoció en una revista para la que trabajó. No tienen hijos, aunque
no desean tenerlos hasta que no tuvieran estabilidad económica suficiente.
El coordinador asumió, en secreto, que era bisexual, y que le gustaba vestirse de mujer. Se
separó de su mujer, al darse cuenta ella de las infidelidades de el. El ahora es soltero, pero
tiene muchos, y muchas amantes. Ya no tiene que esconder su afición por las prendas
femeninas. Se está sometiendo a un tratamiento hormonal para ser mujer.
Capitulo I: Empiece de clases
Era un día 13 de septiembre del 2019, ya se empezaba a ir poco a poco el caluroso verano
que había pasado entre playas, fiestas y demás formas de disfrutar las vacaciones. Hacía
fresco, estaba a las 10:00 de la mañana, y ese día, por la tarde, en el Trinity College de
Dublin, empezaban las clases de los alumnos de Musicología. En ese momento, yo me
encontraba mirando el correo, para ver mis horarios de ese año, y en el correo donde venía
el horario, aparecía una aclaración, y era que, por enfermedad, la profesora que nos
impartiría la clase de Historia y Análisis de la Música del Renacimiento, no podría dárnosla,
que iría una sustituta que nos la daría durante todo el semestre.
En este momento, te estarás preguntando ¿Quién es esta persona que te habla por estas
líneas? Pues bien, me llamo Ciaran Murphy, actualmente tengo 40 años, y estoy sentado en
el sofá, mientras mi esposa duerme en mi regazo y yo estoy escribiéndote esto que sucedió,
cuando yo tenía la edad de 22 años. Ahora mismo soy critico en una de las revistas más
prestigiosas de música de Irlanda, Foggy Notions, pero en esa época, era un músico en
ciernes y un aspirante a crítico. Estaba en 2o año de esa carrera. Tengo el pelo negro corto,
en esos momentos largo y ondulado; una barba arreglada, incluso en esos momentos la
tenia asi; tengo los ojos color almendra y una piel pálida que parece, en algunos momentos,
casi cadavérica.
Cuando vi esa noticia, para mis adentros pensé:”Ojalá que no sea Mary Worthington, esa
anciana decrépita explica muy mal y es muy antipática”. Salí de mi casa, despues de comer,
y me dirigí a la universidad, llevaba una camiseta de una banda sueca de metal progresivo,
llamada Opeth. Al entrar en el aula, vi que estaban mis compañeros, pero no a ninguna
profesora, aun iba pronto, no habían abierto la clase. De repente, apareció una mujer, una
hermosa mujer, tenia los ojos verdes, los mas hermosos que había visto en mi vida, casi
parecían dos esmeraldas en su cara; su pelo era castaño cobrizo, incluso podría parecer
pelirrojo con la luz adecuada; y era de estatura mediana, aunque muy estilizada. No iba con
ropa muy apretada, pero se le podía intuir una hermosa figura.
Entramos en clase, nos sentamos en clase, y ella empezó a hablar:
-Hola a todos, me llamo Elizabeth Jameson, se que la profesora titular no puede daros
clase, asi que os la daré yo. Me presento, tengo 34 años y soy doctora en Estudios
medievales y renacentistas por la Universidad de Cambridge, especializada en Música del
Renacimiento Español. Estudie el laúd en el conservatorio de Roma y la flauta de pico en el
de esta misma universidad. Espero que tengamos un semestre lleno de ganas de aprender
y de buen ambiente- Sonrió.
Al ver su sonrisa, y oír su dulce voz, que se nota que tambien estaba entrenada tambien,
aunque no lo admitía, algo dentro de mi nacio, no sabía lo que era, lo sabría mas adelante.
La clase prosiguió, empezamos por presentarnos. En esos años yo tocaba ya varios
instrumentos, guitarra eléctrica y clásica, arpa, violín, flauta travesera y uilleann pipes, una
variante de gaita propia de mi país. Ella al ver la cantidad de instrumentos que tocaba, se
impresiono. Pero su cara no era solo de impresión, también de interés en mi, puesto que
acto seguido de presentarnos, ella me dijo:
-Ciaran, ¿Puedes quedarte después de tus clases, para que hablemos?-.
-Por supuesto, señorita Jameson- La respondí, no tenia nada que hacer ese día.
Empezó su clase, el primer tema fue la periodización del Renacimiento, yo lo sabía, había
tenido curiosidad por tocar canciones de ese periodo de la historia de la música. Pero no
empezamos desde donde yo sabia, sino desde un poco antes, a finales del siglo XIV, donde
en Inglaterra y en Francia, empezaban a hacer ciertos experimentos con las voces. Pero
bueno, no quiero aburriros con una explicación extensa acerca del empiece del
Renacimiento, podría estar durante páginas y páginas enteras explicándolo, desde todas las
perspectivas, y esto no es una tesis doctoral.
Luego de esa clase, me tocaba una de las que, según lo que estaban en mi mismo curso el
año anterior, era la que más dificultad tenia, Notación Musical, en esa asignatura veríamos
los diferentes tipos y formas que se tenía de escribir la música a lo largo de la historia. Nos
toco con la señora Terence, una mujer que era muy estricta, aunque explicaba bien, algo
muy lógico, por cierto. Esta era mi ultima clase, y luego, tenia que ir al despacho de
Elizabeth, para hablar con ella de lo que tenia que hablar.
Llegue a su despacho, y la note algo cambiada, ahora iba con una camisa negra
entreabierta. Al parecer lo que llevaba antes era una chaqueta ancha que la tapaba la
camisa. Esta vez iba mas apretada, confirmándose mis sospechas de que debía tener un
cuerpo muy hermoso. Me invitó a sentarme a su lado, y empezamos a hablar:
-¿Así que eres un músico muy experimentado? Veras, te hago una oferta, quiero que estés
en mi banda de música renacentista, y quisiera que tu tocaras el arpa, ¿Te apuntas?- Me
pregunto.
-Si es lo que desea, claro que quiero, pero tampoco soy muy experimentado, señorita
Jameson- Replique modestamente.
-No me llames señorita Jameson, Ciaran, llámame Elizabeth o, simplemente, Eli, ahora
somos iguales- Me dijo sonriendo.
Me empezó a presentar unas partituras para que me las aprendiera, eran unas 15, pero
para mi nivel en esa forma de música, eran mas que suficiente. Pero yo esta absorto
mirándola, que ni me di cuenta de cuantas eran hasta llegar a mi casa.
Cuando y estábamos por terminar, y ya iba a salir de su despacho, ella me agarra del brazo
y me detiene.
-Ciaran, se que me has estado mirando todo el rato. Tanto, que se te ha olvidado la
chaqueta que llevabas. Dime, ¿Tu me deseas?¿Te parezco hermosa?- Esas preguntas casi
me paralizan.
-Eli, te deseo en cuanto te vi en clase, me pareces la mas hermosa mujer que he conocido
en mi vida, pero no quiero meterte en líos y que te despidan- La respondí con resignación.
-¿Quien dijo que alguien tenga que enterarse? Veras, me pareces un chico muy hermoso, y
esto solo quedara entre tu y yo- Se rio picara.
Me llevo de nuevo a su mesa y me mandó sentarme. Luego me quito los pantalones y los
calzoncillos. Yo mientras la desabrochaba la camisa y el sujetador, torpemente, debido a
que no era muy exitoso con el sexo opuesto, y no tenia mucha practica.
A continuación, ella, sin mediar palabra empezó a practicarme el sexo oral que yo
recordaría por toda mi vida. Mientras, la acariciaba la cabeza y gemía sordamente como un
loco, para que no nos oyera nadie. Mi pene entraba en su boca, aparecía y desaparecía con
una velocidad que nunca había visto, y sentido.
Paro, y me señalo la mesa, que me subiera en ella. Obediente, me subí. Luego de eso, se
quitó los pantalones y pude ver todo el cuerpo de la mujer que amaría por siempre. Si,
aunque no os lo haya dicho, mi esposa, es ella, es mi profesora, es Elizabeth Jameson.
Ante mi se me presentó una castaña con un cuerpo de una diosa, en mi opinión. Los
pechos eran medianos, estaban firmes, suaves y eran redonditos. Sus piernas, eran de
vértigo, aunque se notaban ciertas varices en los gemelos. Su culo, era pequeño, pero
respingón. Para mi opinión, era una mujer que supera con creces, a muchas de mi edad, y
lo sigue siendo.
Se subió encima de mi, y se fue penetrando poco a poco, disfrutando cada centímetro de el.
Por su sonrisa, lo disfrutaba. He de decir que tampoco tengo uno de estos penes que tanto
abundan en las películas pornográficas, pero se como usarlo.
Nuestros jadeos y gemidos, ya no podían reprimirse más, y se siguieron como si fueran un
madrigal, o un motete, a varias voces, los gritos tampoco se reprimían. En un momento,
tome la iniciativa, y la di la vuelta, para penetrarla más rápido, pero antes, decidí hacerla lo
mismo que ella me había hecho un rato antes. La abrí sus piernas, y empecé a lamerle el
clítoris. Primero lentamente, para luego, ir acelerando.
Sus gemidos de placer, su arqueo de la espalda, me encantaban, me excitaban mas. La
penetre y lo hice muy rapido, mas rapido de lo que la había hecho el oral, hasta que, por fin,
los dos explotamos en un sonoro orgasmo.
Caímos rendidos los dos y luego, nos vestimos rápido, mientras, ella me dice:
-Que esto quede entre nosotros, vamos a ser amantes a partir de ahora, ¿Entendido?-.
-Por supuesto, Eli- Dije con convicción.
Llegue a casa, cansado, cene, y me fui a la cama, esperando a la proxima leccion de mi
amante.
Capítulo II: La música prohibida
Después de unos días y llego el lunes, y por fin volvería a ver a Elizabeth. Por fin tenía algo
más por el que ir todos los días a la universidad, y no solo por aprender de este arte que
tanto amaba como era la música, y era el ver a mi amante. Ese dia fui con una camiseta de
rayas verdes y azules, un pantalón vaquero y mi chupa de cuero, casi parecía un rockero
salido de los 70’s, mi época favorita, a decir verdad. Este dia, mi clase con Elizabeth seria la
ultima, pero no me importaba aguantar las clases del profesor Fabio Tizzoni, esas clases de
Lenguajes Audiovisuales eran, francamente, agotadoras, y este año, según decían, eran
sobre cine underground y su relación con la música.
Estuvo presentándonos la asignatura, se noto que él era un experto en la materia, su tesis
doctoral era acerca de dislocación entre la música que se ponía en las bandas sonoras y la
imagen en el cine underground, ya que no se ponía música que, tradicionalmente, encajaría
con un cierto tipo de escena.
Por fin llegó la clase de Elizabeth, esta vez, ella iba con un vestido rojo de estampados
florales. Aunque no estaba escotado, podían intuirse los pechos que había visto el viernes,
pero lo que sí podían observarse, eran esas piernas tan suaves como las tenía. Era, y es,
una diosa entre los mortales, siempre la deseo y desearé.
Entonces ella se me acercó y me dijo al odio:
-Cuando termine la clase, te vienes a mi casa, tenemos que repasar el “repertorio”-.
-Lo que desees, Eli- La repliqué con cierto aire juguetón y cariñoso.
Sonrió, y empezamos la clase, empezamos por las escuelas francoflamencas e inglesas del
Renacimiento Temprano, es decir, Guillaume Dufay, Josquin Des Prez, John Dunstable o
Gilles Binchois. El cómo empezaron a añadir intervalos que antes eran disonantes, como
las terceras o las sextas.
Cada vez que explicaba una cosa, me miraba y sonreía, aunque de forma disimulada. Era
como si estuviera oyendo una pieza de esos compositores en mi cabeza cada vez que ella
explicaba cosas.
Después de esa clase, yo les dije a mis amigos que debía quedarme a hablar con la
profesora, para que me explicara ciertas cosas. Así que decidieron no esperarme, sabían lo
que sucedía cada vez que me quedaba a preguntar dudas los profesores, que se
transformaban en verdaderos debates de opinión, más que en aclarar dudas. Yo era asi en
mi juventud, un contestatario hasta cuando iba a aclararme las dudas.
Cuando se quedó vacía la clase, salimos ella y yo hacia su coche. Como yo vivia en un piso
compartido, ya que yo vivia con mi familia en una ciudad en el sur de Irlanda, lejos de
Dublín, y siempre llevaba todos mis libros encima, pues sabía que nadie me iba a esperar
para cenar o dormir, porque todos mis compañeros estarían durmiendo.
En el coche, empezamos a tocarnos. Primero, las piernas, mientras nos besabamos con
muchisima pasion. Luego el abdomen, ya estábamos muy acalorados, a pesar del frío
otoñal que caracterizaba a la ciudad por aquellas fechas. Cuando ya iba tocarla la
entrepierna, ella me aparto y me dijo:
-Espera a que lleguemos a casa, me da a mi que tu no dormiras en ese maloliente piso de
estudiante-.
-Algo también me dice que no dormiremos mucho esta noche- Sentencie yo.
Fuimos rápidos a su casa, todo lo rápidos que podíamos ir por la capital. Subimos las
escaleras, y entramos en su casa. Cerramos la puerta, y nos fundimos en un apasionado
beso. Fue cuando la dije:
-Te echaba de menos, Eli-.
-Y yo a ti, Ciaran- Alcanzó Eli con la respiración entrecortada.
La quite el vestido, mientras ella me quitaba el pantalón y la camiseta, yo ya tenía la chupa
por los suelos. Luego, la quite la ropa interior, llevaba un sujetador rojo con encajes negros,
y unas bragas de encaje negro. Ella me quito los calzones. En ese momento, los dos ya
estabamos desnudos, y me acerque al cuello, para besarlo.
Ella se estremecía a cada caricia o beso que le daba, hasta noté sus pezones erectos
cuando pasaba mis manos por ellos. Entonces, empecé a lamerlos, mientras, con una
mano, sujetaba y masajeaba unos de sus pechos, y la otra, bajaba por su cuerpo, hasta
llegar al clítoris, que lo masajee en movimientos circulares.
Ella estaba loca de placer por lo que la hacía, lo note por cómo arqueaba la espalda y como
su vagina, empezaba a segregar cada vez mas y mas jugos. Me agarró una muñeca y me
llevó hasta su habitación, y me dijo:
-Ven, pongámonos más cómodos-.
Me empujo a la cama y se penetró a sí misma con mi pene, lentamente, al parecer, le
encanta sentir como va entrando poco a poco en su cuerpo. Estuvimos durante un rato en
esa posición, hasta que, para mi sorpresa, preguntó:
-Ciaran, ¿Quieres mi culo?-.
-Si, Eli, claro que lo quiero- La respondí sin dudarlo ni un segundo.
En ese momento, se puso a cuatro patas, y yo empecé a lamerle el ano, había que dilatarlo
para que no la doliera. Cuando ya alcanzó la suficiente dilatación, empecé a penetrarla poco
a poco, quería ver su reacción. Entonces, al ver que lo único que recibía de ella, eran
gemidos, jadeos de placer, me envalentone, y la penetre por entero. Al principio, el bombeo,
fue muy suave, no quería que la molestara mucho, para luego aumentar la velocidad.
Después de un tiempo así, los dos explotamos entre gritos, jadeos y gemidos, en un sonoro
orgasmo, que lo mas seguro es que lo oyeran todos sus vecinos.
Nos tumbamos uno al lado del otro, y nos besamos. Luego de eso, ella me propuso:
-Vente a vivir aquí, conmigo, abandona ese piso de estudiantes. Además, se que tus
amigos no viven contigo, y que no es precisamente buena la relación que tienes con tus
compañeros de piso. Lo se, porque te oigo con tus amigos quejarse de ellos-.
-Lo haré, ¿Tienes espacio para mis instrumentos?- La pregunte.
-Lo tengo. Así que, que no se hable más, a partir de la semana que viene, te vienes aquí,
conmigo, quiero hacer muchas más cosas contigo-Esa me replicó.
Después de eso, los dos caímos en un profundo sueño, esperando al amanecer.
Capítulo III: Diabulus In Musica
Me levanté a las 10:00 de la mañana, no había aparentemente nadie en la casa de
Elizabeth, hasta que llegue a la cocina, y la vi, vestida con un camisón azul con algunos
encajes en el escote. Estaba preciosa, y cuando me miro, me sonrio. Me invitó a sentarme
en una de las sillas que había en la mesa que tenía, íbamos a desayunar juntos.
Desayunamos el famoso desayuno irlandés, ese desayuno que, para los extranjeros, les
servía para estar comidos por el resto del día, pero que, sin embargo, luego se
acostumbraban al mismo.
Me acariciaba el pelo, y me dijo:
-Eres guapísimo, incluso recién levantado-.
-Lo mismo digo, Eli- La correspondi con el halago.
-Gracias Ciaran- Me agradeció y continuó- Te propongo una cosa, ya que hoy entras
conmigo, y ya sabes lo mucho que me suelo tardar, ¿Te apetece que tu y yo, comamos
juntos, y probemos cosas nuevas?
-Me parece muy buena idea, Eli- La respondí.
La bese en los labios, como enfatizando mi aprobación a dicho plan. Me tenía enamorado,
completa y perdidamente enamorado de ella. Mientras terminamos el desayuno, nos
dedicamos a hablar de nuestras vidas, y de nuestras relaciones pasadas. Al parecer, casi
habíamos tenido una vida paralela. Luego de eso, nos duchamos juntos, como una pareja.
Primero se metió ella, y luego yo, nos empezamos a enjabonar y a echarnos agua para
aclararnos. Mientras, nos tocamos mutuamente, la besaba en el cuello, y ella el mio. La
pellizque los pezones, y la masturbaba mientras.
Ella, me acariciaba el pene como podía en la posición en la que estábamos. Ella y yo
gemiamos como dos auténticos posesos, luego, dirigió mi pene hacia su vagina, y se
penetró a sí misma, Luego, yo llevaba el ritmo de la penetración, primero lento y pausado,
para que ella sintiera cada penetración que la hacía, para luego ir progresivamente más
rápido, y más rápido.
Nunca me habia pasado esto, nunca había llegado a este nivel de deseo por una mujer,
normalmente era un chico que se acostaba con chicas una o dos veces, y luego, no volvió a
saber nada de ella. Pero con ella, con Elizabeth, era diferente, era como una obsesión casi,
algo me decía que era con la mujer con que quería pasar todo el resto de mi vida. Era una
mujer de ensueño, de mis sueños, y ahora la tenía conmigo, y era mejor que en todos ellos.
Luego de un rato de penetrarla, llegamos a un inmenso orgasmo, que nadie del bloque de
pisos escucho, debido a que el agua correr de la ducha, tapaba el sonido de nuestra tórrida
sesión de sexo en la ducha, una ducha muy erótica.
Salimos de la ducha y nos secamos mutuamente, recreandonos en el cuerpo del otro. A
continuación, nos vestimos, yo, que siempre me cambiaba después de ir al gimnasio,
cuando volvía de la universidad, siempre llevaba ropa limpia. Me puse una camiseta de The
Who, y un pantalón negro, ella, se puso una camisa negra, y una falda de cuadros
escoceses.
Salimos a darnos una vuelta y cuando era la hora de comer, buscamos un sitio donde poder
comer algo, y encontramos un restaurante italiano, el cual tenía buena pinta, viendo la carta.
Yo pedí una lasaña, ella, unos espaguettis a la carbonara, y de postre, ambos pedimos un
tiramisú para compartir. Luego de comer, volvimos a su casa, y nos besamos.
Me tomo de la mano, y me dijo:
-¿Te acuerdas de lo de probar cosas nuevas? Pues te llevare a ellas-.
-Lo que tu digas, Eli- La respondí.
Llegamos a la puerta de una habitación, con cerradura, la cual abrió con una llave. Al entrar,
vi algo que me sorprendió, tenía una habitación con toda clase de artilugios de BDSM. Pero
no fue eso lo que más me sorprendió, sino lo que se veía al fondo de la misma, un
pentáculo invertido inscrito en una circunferencia. Entonces, ella me explico:
-Veras Ciaran, esto no se lo he dicho a nadie, pero yo no soy quien aparento ser. No, no
soy satanica, mas bien, soy a lo que ellos tanto adoran, pero sin éxito. Si, soy una demonio,
una súcubo, me llevo introduciendo en tus sueños desde que tenias 18 años, porque
siempre quise a un esposo como tu. Pero tranquilo, no te preocupes, no te retendré, si no lo
deseas. Por lo que te podrás imaginar, mi nombre no es Elizabeth. Mi nombre de demonio
es Rosier, y quiero que seas mi esposo en el infierno. Es la primera vez que siento amor por
alguien que no sea yo misma, y es por un mortal como tu-.
Al principio, ante tal declaración, me quedé en shock, pero luego, alcancé a decir:
-Eli, lo sabía, sabía que no eras de este mundo, y aunque no te lo creas, yo no me enamore
de ti porque aparecieras en mis sueños, me enamore de ti por lo que eres. Seré tu esposo,
ahora, ¿Que tiene que ver el BDSM en todo esto?- Rei por los nervios.
-Tranquilo, eso es para mis sumisos. A ti te tengo reservado algo especial, un ritual para
convertirte en demonio. Aunque tendremos que usar eso-Me calmo y me señaló una copa y
un cuchillo- Además, tu y yo jugaremos con esto, de vez en cuando, algunas veces tu en el
papel del sumiso, otras veces yo, pero seremos amos de nuestro séquito de sumisos- Eso
me gusto.
No desnudamos, y ella, pintó con sal, un pentáculo invertido en un círculo. Luego,
empezamos a besarnos apasionadamente, como si no supiéramos hacer otra cosa. La lamí
los pezones, ella me masturbaba, luego ella se tumbo y me invito a que la penetrara, muy
salvajemente. Mientras, ella, iba recitando unas frases en latín que yo no comprendía muy
bien, ya que las decía en voz baja. Seguía lamiéndole los pezones, hasta que logre
entender la frase completa, la cual era asi:
“Pro demones inferni, Ego filiam tuam, quia licet huic nubere non vis ad alii viri, par me, et
filii tui annua solemnitate maiestas”.
Luego me hizo una seña para que la diera el brazo, y me lo rajo con el cuchillo, derramando
mi sangre en la copa. Posteriormente, ella hizo lo propio, y junto nuestras dos sangres en la
copa, de la cual, a continuación, bebimos los dos.
Seguimos con nuestra sesion erotica, hasta que estallamos en un potente orgasmo. Caímos
rendidos sobre el suelo de la habitación y ella dijo jocosamente:
-Esposo mío, bienvenido a la oscuridad-.
-Esposa mia, gracias por la bienvenida- La segui el tono y continúe- Por cierto, ¿Cual es mi
nombre de demonio?-.
-Tu eres Beleroth, mi esposo- Me respondió.
Luego de eso, nos adecentamos, y nos fuimos a la universidad. Nos despedimos hasta la
clase, en unas calles más lejos de la puerta, para no levantar sospechas, y nos besamos.
Capítulo IV: Los días oscuros
Era un nuevo dia para mi, bueno, para mi yo mortal, para mi yo demoníaco, era mi primer
dia, y empece a notar cambios en mi. Dormí menos, mis noches las pasaba componiendo
canciones, a cada cual más oscura y tétrica que la anterior. Pero, por sobre todo, mi
personalidad había cambiado, de ser el chico casi asocial, profundamente reservado, y muy
analitico a partes iguales, a ser mas extrovertido, más seguro de mi mismo, incluso sonreía
más. Ese dia, desperte en el piso que compartía con esos chicos tan odiosos. Aunque, para
mis adentros pensaba que solo me quedaría unos días de aguantar eso, porque me iría a
vivir con ella, con Rosier, con Eli.
Pero algo me hacía ver que, aquello que había sucedido el dia anterior en casa de Elí, no
era un juego, que no es que fuera una fantasía de ella el hacerse pasar por un demonio,
que realmente era una demonio y que me había seleccionado a mi, para ser su esposo en
el infierno, y en este mundo. Lo que me hacía ver que no era un juego, es que veía las
heridas del ritual, además de que había tenido sueños muy raros, como que estaba en una
gran sala, y al fondo estaba ella esperándome, me besaba y me susurraba al oído algo de
que sería muy feliz allí, en ese lugar tan oscuro, puesto que apenas había luz, y las paredes
eran de un extraño tono rojo y negras.
Llegue a clase, y allí estaba ella. Esta vez iba con una camiseta escotada negra, con
encajes en las mangas, que permitían ver esos brazos tonificados por tocar el laúd y
sostener una flauta de pico durante mucho tiempo. Llevaba una coleta hecha una gran
trenza, que no hacía otra cosa más que descubrir, si cabe, más de su escote. Ella quería
provocarme, la encantaba ver como me volvía loco por ella, el cómo la deseaba. Hasta me
miraba muy provocativa, como queriendo que me acercara a ella. Entonces, ella se me
acercó y me dijo con una voz que derretiría, hasta a el hombre más frío del universo:
-Hola esposito, espero que hayas dormido muy bien, porque quiero hacer muchas cosas
contigo-.
-Si, he dormido bien, aunque he tenido unos sueños raros- Dije en voz baja.
-Tranquilo esposo, no pasa nada, es normal, los primeros días los tendrás. Luego, tendrás
sueños hermosos, muy hermosos- Me tranquilizo con su tono dulce.
Entonces, en ese preciso momento, empezó la clase. No se como puede enterarme de
algo, porque estaba pensando en todo lo que había pasado hasta ese momento, o en lo
hermosa que era ella. No podía pensar en otra cosa, hasta pensaba que hacía mis apuntes
sobre los compositores de la escuela italiana como un zombie, que solo persigue a su
objetivo. Hasta no se como me apunte el impacto que tuvieron las polifonías que, Pierluigi
Da Palestrina en la Europa del Renacimiento, el como era considerado el canon a seguir
para ser un gran compositor, con sus contrapuntos imitativos de distancias de intervalos de
3o mayor y de las poca, o casi ninguna, alteración en las notas. No se como conseguí
enterarme de todo ello, puesto que estaba absorto observando la belleza de mi amante.
La sensación que tenía en ese momento, era de que no existía nada más en este mundo,
más que ella, más que la mujer, o la demonio depende de como se mire, me había
transformado de la noche a la mañana, en un hombre, más bien, en un ser totalmente
nuevo.
Luego de la clase, venía una clase francamente torturante para mi, Acústica y Organología,
esta asignatura era muy aburrida, en ella tratabamos el como la disposición y el material de
la que está hecho un instrumento, puede afectar a su sonido, así como a elegir bien el
material del que hacer las paredes de una sala, dependiendo del fin para lo que vaya a
estar hecha, es decir, según su finalidad, porque, según el profesor Alfred Stamberg, no es
lo mismo una sala para grabar que una sala de conciertos, requieren unos materiales
completamente distintos para montarse.
Cuando terminó la clase, me dirigí al despacho de Eli, abrí la puerta, y ahí estaba ella. Me
senté en frente suya, y la pregunte:
-Eli, dime ¿Es cierto lo que paso ayer, o son solo alucinaciones mias?-.
-Es real, veras, yo, desde hace mucho tiempo, deseaba encontrar un hombre que fuera mi
rey en el infierno, pero nadie era el candidato idóneo, nadie salvo tú. Tú tienes algo
especial, eres una alma atormentada, tu familia está destrozada después del fallecimiento
de tu madre, y aun te culpas porque piensas que no fuiste un buen hijo. Así que, yo, quería
terminar con eso, quería darte una felicidad que la vida te había arrebatado- Continuó
después de respirar un poco y beber un poco de agua- Además, tienes un alma muy pura,
ayudas a los demás, aunque eres reservado, y te envidio por ello, yo, por desgracia, tengo
que ser mala por obligacion, asi que, me tienes enamorada, y soy capaz de renunciar a mi
naturaleza inmortal con tal de estar contigo.
Acto seguido, la bese apasionadamente, y la dije:
-No lo hagas, no lo soportaría. Además, yo, por una vez, no quiero hacer lo que los demás
esperan de mí. Así que, no tienes porque hacerlo-.
Luego de eso la pegue de espaldas a la pared, y la levanté la camiseta, como no llevaba
sujetador, pude lamerle los pezones. La quite sus pantalones vaqueros, y la tumbe en la
mesa, donde había hecho el amor por primera vez, para después, sin mucha
contemplación, arrancarle las bragas, y penetrarla salvajemente, casi parecía un poseso.
Pero no, no era así, más bien, yo tendría que ser quien poseyera a las personas, puesto
que ahora, soy un demonio.
En ese momento, ella gritó:
-¡Esposo mio, ya te estas comportando como todo un demonio! Este nuevo tu, me encanta,
la verdad-.
-¡No, Rosier, yo nunca he sido así, salvo contigo, te deseo siempre!-La seguí en los gritos.
Luego de un buen rato, la di la vuelta, y la penetre el culo, no sin antes, practicar un poco el
beso negro para dilatar su ano, y asi que no la doliera nada, y luego, la penetre sin dudarlo.
Ella y yo, jadeabamos, gritabamos, gemiamos como locos, ya no nos importaba si nos
pillaban, éramos presas del deseo, de un deseo que, para nosotros, era irrefrenable
Finalmente, explotamos en un sonoro orgasmo, que quien no nos oyera, es que estaba
sordo u oyendo música a muy alto volumen. Nos vestimos rápidamente, y yo la dije:
-Como sigamos así, nos pillaran-.
-Que nos pillen, los haremos nuestros sumisos o sumisas, ¿Que te piensas, que no me
acosté con el coordinador, y el no le fue infiel a su mujer? Claro que lo fue, y me debe un
favor- Me confeso ella y siguió- Y se que a ti, la chica morena de clase, Lucy Carrington, te
hace ojitos, así que ella será tu sumisa.
Nos despedimos con un beso, y nos fuimos a nuestras residencias.
Capítulo V: Trazando el plan
Pasaron los días, nos enviabamos mensajes por Whatsapp, planeando nuestra próxima cita
para estar a solas, acordamos que fuera nada más salir de la universidad, al final de las
clases. Ese dia no tenia yo clase con ella, pero con solo verla, me bastaba, estaba
enamorado de ella. Quedamos a las 19:45 en la entrada principal, ya que cuando saliera
ella, la entrada por la que solíamos entrar normalmente, estaría cerrada. Además, lo
haríamos por ahí, porque nadie salía a esas horas por esa puerta, por lo que podíamos
hacer lo que quisiéramos sin miradas indiscretas.
Después de varias horas asistiendo a clase, por fin llegaba la hora de salir, y de esperar a
mi amada para ir a algún sitio a cenar, y luego dormiría con ella. Menos mal que ya algo de
ropa mia habia dejado alli, porque, de no hacerlo, no sabría que haría. Salió con su coche, a
la hora acordada, y me recogió en la entrada principal. Cuando me metí, la vi más hermosa
que nunca, un vestido negro con un ligero escote, con algunos detalles en los tirantes en
rojo. Nos besamos y nos tocamos un poco por encima de la ropa. Luego de eso, nos fuimos
a un italiano que nos quedaba cerca de su casa, y cenamos una pizza Prosciutto e Funghi,
algo ligero para no quedarnos dormidos por la digestión.
Mientras cenamos, ella me preguntó:
-¿Quieres que hagamos lo que te dije, el hacer a esos dos, nuestros sumisos?-.
-Si, pero debemos ser cautos. Conozco a Lucy, no es una chica que no tenga recursos. Es
una chica que sus padre tiene recursos, trabaja en un importante periódico, y no quiero que
esto salga- Yo la respondí.
-Tranquilo, conozco a su padre, el no nos hará nada, a no ser que quiera que su mujer sepa
lo que el hace cuando ella se va con sus amigas de paseo. No te preocupes, no me he
acostado con el, ese hombre no es mi tipo, lo se por amigas mías- Ella me tranquilizo.
-Entonces, ¿Cómo lo haremos?- Pregunte.
-Muy fácil, tu traela a mi casa, y yo, traeré al coordinador. Como se que ese baboso le
encantan las jovencitas, les hare que se acuesten, y los grabaremos. Asi lograremos que,
en caso de que se nos rebelen, tanto el, como ella, sean destruidos socialmente- dice con
frialdad y continua- Eso si, tendras que hacer algo que seguramente no querrás, ni yo
tampoco, y es que tengamos que acostarnos con ellos-.
Eso me hace que me piense muchas cosas, pero al ver cómo he reaccionado, me dice:
-Tranquilo, solo tendrán que ser una o dos veces, para tenerla contenta. Como consejo,
mientras lo haces, piensa en mí, yo pensaba en ti cada vez que me acostaba con alguien, y
así lograba disfrutar. Ya veras como te gustara, ademas, luego seremos el uno para el otro,
y podrás hacerme todo lo que quieras-.
Después de esto, pagamos la cuenta y nos vamos a su casa. Aunque no se me notase, la
conversación me había puesto muy caliente, y si, al final, parece ser que tengo también un
lado sádico. La verdad, odio a Lucy, se que la gusto, pero su forma de mostrarlo, es poco
más que de acosadora, y quiero darle un castigo por ser así.
Llegamos a su casa, y nos besamos apasionadamente. Luego la desnudo, al parecer, no
llevaba ropa interior, así que puedo acceder a sus pechos y a su vagina más fácilmente.
Ella me desnuda a mi, y nos dirigimos a su cuarto, donde la tiró a la cama y la penetro
salvajemente, como si fuera un verdadero animal. Mientras, la como los pechos y la beso en
el cuello.
Después de un rato, cambiamos la posición, esta vez ella arriba, pero no de cualquier
forma, sino que se penetra a ella misma analmente, al parecer disfruta con el sexo anal, y
eso me encanta. Finalmente, explotó y eyaculo dentro de su culo. Esta mujer, no sabe lo
que ha despertado en mí, y si lo sabe, sabe muy bien cómo explotarlo definitivamente.
Luego de eso, nos tumbamos uno al lado del otro, y ella me dice:
-Al parecer, te ha gustado nuestro plan. Ya veras, te encantara ser amo. Solo esto es para
divertirnos un rato hasta que termines la carrera. Luego, estaremos juntos como cualquier
matrimonio-.
-Eso sí, nada de ser extremadamente sádicos, hay que hacerlos adictos a nosotros, para
que, así, nos pidan más y nos sean más sumisos- repliqué yo.
-¡Vaya, mira que tenemos aqui! Al final el jovencito, sabe muy bien cómo ser un amo. Veo
que tu y yo, nos lo pasaremos muy bien, y ¿Quién sabe? A lo mejor te vuelves mi amo, y yo
tu sumisa- rio picaramente.
Nos dimos un beso y nos fuimos a dormir, para comenzar con nuestro plan.
Capítulo VI: Seduciendo a los incautos
Hoy era el día en que, tanto Eli como yo, empezamos a ejecutar el plan para hacer a esos
dos que tan hartos nos tienen, nuestros sumisos. Aunque antes, tocaba hacer la parte
desagradable para ambos, y era el tenernos que acostar con ellos. Nos levantamos, y nos
miramos, y yo la dije con pena:
-Bueno, esto es un “hasta luego” ¿Verdad?-.
-Tranquilo, tal y como son ellos con nosotros, no nos será muy difícil seducirlos y llevar a
cabo nuestro plan- me tranquiliza.
-Pero sabes que no deseo a Lucy, que te deseo a ti, y solamente a ti- la repliqué.
-Pues mira, ahí tienes una motivación más. Si conseguimos que ellos, sean nuestros
sumisos, podremos hacerles que solo tengan relaciones entre ellos y nos dejen tranquilos
para poder estar el uno con el otro. Además, a mi me pasa lo mismo contigo- me dijo para
consolarme.
A decir verdad, yo realmente, no quería hacer esto, pero ella tenía razón, ellos en algún
momento nos pillarían, y nos chantejarían, ¿Porque nos nos íbamos a adelantar nosotros
antes? Debía ser un amo, asi que seria el mejor amo que nadie ha tenido jamás en el
sadomasoquismo. Estaba dispuesto a seducir a esa chica, con tal de conseguir estar
tranquilo con la mujer de mi vida.
Saqué mi móvil, y busque en el grupo de Whatsapp de clase el número de Lucy, ni siquiera
la había añadido como contacto en mi agenda, hasta ahí llegaba mi asco por ella. La añadi,
y la hable:
Yo: Hola Lucy, soy Ciarán de la universidad, ¿Que tal?
Lucy: Hola Ciarán, muy bien amor,¿y tu? ;) <3
Yo: Muy bien, me alegro :)
Una pregunta, ¿Te apetecería quedar en la cafetería de la facultad?
Lucy: Si, amor, ¿A que hora? ;)
Yo: ¿A las 12:30?
Lucy: Claro, mi rockero, allí estaré :*
Yo: Muy bien, hasta luego, guapa ;) <3
Acto seguido, enseñe la conversación a Eli, a lo que ella dijo riendo:
-Que ingenua, piensa que te tiene para ella-.
-Se la nota muy enamorada de mi, y eso no se si sea bueno, Eli- expresé con tono de duda.
-Tranquilo, eso es muy bueno, así confiará más en ti- calmó mis dudas.
Llegué a la cafetería un poco antes, queria saber como dirigirme a ella y que no sospechara
nada. Entonces, a la hora prevista, llegó ella, Lucy, vestida con un top ajustado, lo supe por
como se le marcaban los pezones, y con unos pantalones vaqueros. Se me acercó, y me
dio dos besos. Nos sentamos y empezamos a hablar:
-¡Que guapo vienes hoy, Ciry!- me dijo con su típico tono de niña de papá engreída.
-Gracias, lo mismo digo- la agradeci cortésmente.
Después de esas palabras y de otras más. Ella se sentó a mi lado y me susurro al odio:
-Se que te gusto, Ciry, y tu a mi, tambien, asi que, ¿Por qué no dejamos de disimular?-.
Acto seguido, ella me besó en los labios, y continuo:
-Ven, vamos a mi casa, esta cerca de aquí y aún nos quedan unas horas-.
Me llevo con mucha celeridad y rapidez hasta su casa, a unas pocas manzanas de la
facultad.
Entramos y ella me desnudo y se desnudo ella. He de reconocer que de cara no era guapa,
pero de cuerpo, si que lo tenía bien formado, a pesar de tener uno o dos años menos que
yo.
Me masturbo y luego me hizo sexo oral. Mientras me decía lo mucho que había estado
esperando este momento, y que yo nunca lo olvidaría. Yo, a pesar del esfuerzo que estaba
haciendo Lucy, no lograba disfrutar, asi que recorde lo que me dijo Elí, y la lleve a la cama,
la tire y luego la penetre salvajemente, como si estuviera haciendo el amor con mi amada.
La hice que llegara varias veces al orgasmo, y yo explote en otro.
Luego de eso, yo la dije, hipócritamente:
-Lucy, eres toda una loba en la cama. Si lo hubiera sabido, hubiera cedido antes a tus
encantos-.
-¡Gracias, Ciry!¡Te quiero!- gritó con ese tonito que tanto me irritaba.
Nos fuimos a clase, y cuando Eli vio la cara de satisfacción de Lucy, sonrió. El plan, estaba
marchando muy bien, porque hable con Eli, y el coordinador también había estado
satisfecho.
Capítulo VII: La estudiante sumisa
Seguíamos con nuestro plan Eli y yo. Ahora debíamos pasar al siguiente paso, el conseguir
convertir a esa panda de incautos, en nuestros sumisos. Para ello, nos aprovechamos que
ya llegaba el fin de semana, y que el viernes, yo trasladaba todas mis cosas al piso de Eli,
para hacer que, tanto Lucy, como el coordinador, vinieran a la emboscada que les teníamos
preparados. Yo, por mi parte, ya me había acostado dos veces más con Lucy, el mismo
número de veces que Eli, lo hizo con el señor Blarney, el coordinador, asi que era fácil
convencerlos.
Nada más llegar el viernes, el cual aproveche por la mañana, para hacer el traslado, ya que
tenía pocas cosas que llevarme, mis instrumentos y mi ordenador, porque ya toda mi ropa, y
mis objetos para la higiene, los había llevado el día anterior, así que me era más sencillo
todo. Hable con Lucy por el chat:
Yo: Hola cariño, qué tal? <3
Lucy: Muy bien amor, y tu? ;) <3
Yo: Muy bien también, cariño ;) <3
Oye, te apetecería ir a mi piso esta tarde? Es para tener más intimidad ;) <3
Lucy: Si, mi vida, estaré allí ;) <3
Dónde y a qué hora? ;) <3
Yo: Tranquila, te ire a buscar a tu casa sobre las 17:30 y te llevare aqui ;) <3
Lucy: Vale, mi amor, en la puerta de mi casa estaré esperándote ;) <3
Hasta luego, mi cielo :*
Yo: Hasta luego, cariño :*
Eli, al ver esa conversación, me dijo riendo:
-¡Vaya! Veo que la tenias loquita por ti, con solo tres veces que te has acostado con ella, ya
se ha rendido a tus pies-.
-Tranquila Eli, que no he hecho cosas que solo te tengo reservadas a ti- dije yo, captando
su risa irónica y continúe- Por cierto, ¿Cómo están las cosas con el coordinador?
-Muy bien, la verdad, se resistió al principio, decía que “no quería arriesgarse, por si su
esposa, lo pillaba”, pero ha cedido al ver que podría conseguir sexo anal conmigo. Lo que
no sabe es que, a quien se lo hará, será a Lucy- me contestó, riendo.
Cuando llegó la hora, recogí a Lucy en su casa y la lleve a la casa de Eli. Eli, por suerte, me
había dado una copia de las llaves esta mañana, así que no tenía que llamarla, y arriesgar
todo nuestro plan. Subimos las escaleras, y entramos en la casa. Luego yo, con la excusa
de que iba al baño, fui, y me reuní con Eli.
La pregunté cuando iba a llegar el coordinador, y me dijo que cerca de las seis y media.
Aunque el, no entraría por la puerta principal, sino por la de la cocina, y que apagara las
luces, y los emborrachara.
Llego el coordinador, llamó a la puerta, y Eli lo abrió, la beso, un beso, que me dio muchos
celos. Ella le sugirió a el que apagaran las luces para hacer el ambiente más “íntimo”. Yo,
mientras, me fui al salon, y empecé a ofrecer a Lucy que si quería alguna bebida, para
“ponernos a tono”. Como la conocía, sabía que no rechazaría un combinado, era una
borracha. Yo fingí ponerme un whiskey, en realidad, era té helado que bebíamos Eli y yo
cuando tocamos juntos, y a ella la puse un ron con limón, y muy cargado, para que tardara
menos en emborracharse.
Por lo que oí en la cocina, Eli, estaba consiguiendo que, el coordinador, se emborrachara.
yo por mi parte conseguí mi objetivo, en poco más de tres copas bien cargadas, Lucy ya
estaba lo suficientemente borracha, como para intentar seducir a cualquier persona, incluido
a alguien que bien podría ser su padre, como lo era el coordinador.
Al ver que ambos estaban borrachos, los juntamos en la habitación de Eli. Primero, fue Lucy
en entrar, y luego el coordinador. Teníamos ya la cámara preparada, y la pusimos a grabar.
En ese momento, empezó la escena más tórrida entre un coordinador y una alumna. Se
besaban como posesos, se tocaban con desesperación. Aunque, en la habitación de al
lado, donde teníamos mi ordenador conectado inalámbricamente a la cámara, sucedía otra,
la de un alumno y su profesora que, hartos de acostarse con amantes que no les satisfacen
y que están enamorados, celebran, por fin, su libertad para amarse sin cadenas.
Nos tocabamos con verdadera pasión, nos decíamos palabras de amor y de deseo, nos
besamos tan apasionadamente, que nos cortamos mutuamente el aliento. Hicimos el amor
como nunca lo habíamos hecho, y cambiando posiciones, practicandonos sexo oral
mutuamente, la penetre de mil formas. Hasta que llegamos a un orgasmo sordo, para no
alertar de nuestro plan.
Veíamos en la pantalla como ellos, seguían teniendo sexo, hasta que, en un momento,
pararon y se durmieron. Esa noche, nosotros dormimos en el salón, era un pequeño ultimo
sacrificio, con tal de que ya no nos molestaran, habíamos pedido algo a una pizzería, para
cenar.
A la mañana siguiente, ellos se despertaron, y nos vieron a los pies de de la cama,
mirándolos. Los habíamos atado a ambos, y la dije a Eli:
-¿Mira a quienes tenemos aquí, Eli? A nuestros amantes, siendonos infieles. Vaya, ¿y cómo
los vamos a castigar?-.
-Dejadnos ir, ¿Que os hemos hecho?- gritó el coordinador.
-Más bien, que nos ibais a hacer. Tu, al verme siendo la novia de un alumno, moverías los
hilos para que me despidieran...- dijo dominante, aunque la corte.
-Y tu, Lucy, al ver que yo era su novio y que no tendrías oportunidades conmigo, intentarias
destruir nuestra relación- rearfirme mi posición de dominante.
-Eres un enfermo, Ciaran, ojala mis padres te arruinen- dijo enfadada.
-¡Uy, mira, alguien o, más bien, algo, os grabo mientras teniais sexo!- dijo Eli.
-Eso fue parte de nuestro plan, que os grabariamos para que no pudierais hacernos nada-
dije yo.
-Así que, a partir de ahora, si no quereis que este video salga a la luz, deberéis
obedecernos en todo. Por cierto, no podéis acostaros con nosotros, eso solo lo podremos
hacer entre nosotros. Tal vez, si sois buenos, os dejemos que nos hagáis sexo oral, pero
solo eso. ¿Queda entendido?- afirmó Eli, señalando a un pendrive.
Ambos afirmaron y yo me acerque a Lucy y la dije:
-¿No querias tenerme, putita borracha? Ahora me tienes y de la forma que querías.
Tranquila, se lo de tu diario, y se que fantaseaban con que te dominará- La toque la vagina,
y continúe- ¡Uy! Veo que te pone cachonda esta situación.
La di un azote y la retorcí los pezones, y gimió de placer.
Y volví a decirla:
-Bienvenida a tu nueva vida, putita-.
-Si, mi amo- Lo dijo de forma muy mansa y sumisa.
Capitulo VIII: Jugando todo lo posible
Después de ese dia en la casa de Elizabeth, ahora también la mía, decidimos que era hora
de jugar, un poco, con los deseos de nuestros sumisos, del coordinador y de Lucy.
Sabíamos que se mantendrían callados en lo que a nuestra relación, se refiere, pero
queríamos comprobar lo sumisos que eran.
Así que, hicimos un juego, queríamos comprobar, primero, si Lucy era tan heterosexual
como decía ser, ya que era una persona que alardeaba de ser muy heterosexual y de
despreciar a toda persona que no fuera asi(yo soy heterosexual también, aunque me he
acostado con transexuales y travestis alguna vez, pero se que el resto de orientaciones
sexuales, merecen respeto por el mero hecho de ser personas).
Para ello, haríamos que ella, le practicase sexo oral a Elizabeth. Elizabeth es bisexual, en
una de nuestras conversaciones acerca de nuestra vida, me confeso que se había acostado
con muchas mujeres, aunque prefería hacerlo con hombres, decía que somos como
animales y que la gusta jugar con sus amantes, ver como la desean, pero que no pueden
tenerla. Eso nos facilita las cosas, ya que, según ella, Lucy, es “la típica niña buena y
religiosa, pero que, en el fondo, es la peor de todas las blasfemas y pecadoras”, además de
confesarme que la gusta, aunque no tanto como yo, del cual ella esta enamorada.
Meditandolo mucho, optamos por hacer que, Lucy, fuera a casa de Elizabeth. En ese
momento escribí a Lucy, ya que era quien tenía el número de teléfono:
Yo: Hola putita, ¿Que tal estas?
Lucy: Muy bien amo, ¿Y usted?
Yo: Bien, tambien. Por cierto, tienes que venir a casa de tu ama y mia, esta tarde.
Lucy: Muy bien amo, allí estare, ¿Viene también el otro sumiso?
Yo: No, solo vienes tu.
Lucy: Pues allí estare, amo.
Yo: Te esperamos, putita.
Después de comer los dos juntos, y comernos mutuamente. Elizabeth y yo, nos preparamos
para esta tarde. En eso llega Lucy, vestida de la forma más provocativa posible, con una
camiseta muy escotada, que se podía adivinar el sujetador rojo que llevaba, y una minifalda
de cuadros escoceses. Elizabeth, por su parte, iba con un vestido ajustado negro y, por
debajo de la ropa, llevaba un corsé negro y sin bragas.
La ponemos el collar de sumisa a Lucy, y una cadena, y la ordena Elizabeth:
-¡Putita, camina como la perra que eres!-.
-Si, ama- dice Lucy muy sumisamente.
Vamos hacia la habitacion de los aparatos, y la atamos a una mesa que habia alli con unos
grilletes. En ese momento, Elizabeth se quita el vestido y se sube a la mesa poniendo su
vagina en la cara de Lucy, quien está tumbada boca arriba. Entonces, Elizabeth, la dice:
-¿Con que despreciando a los homosexuales y bisexuales, putita? Vamos a ver, que tan
heterosexual eres. Comeme el coñito, putita-.
Lucy, sumisamente, se lo empieza a comer, primero poco a poco, y luego más deprisa,
según la ordenaba Elizabeth. En ningún momento se le veía a Lucy la cara de disgusto o de
odio, es más me atreví a tocarla en la entrepierna y dije:
-¿Eli, mira lo que tenemos aqui? La putita “heterosexual”, esta lubricando mientras te come
el coño. Al final es bisexual, como ti-.
-Eso lo sabia yo, ¿A que si, putita, a que te gustan los penes y los coñitos? Pues tranquila,
que eso tendras con nosotros. Verás, aunque este enamorada de tu amo, tu me gustas
mucho, asi que, de vez en cuando, te dire que me comas el coño. ¿De acuerdo, putita?¿A
que seras una buena putita, y harás disfrutar a tus amos?- Dijo Eli con rabia y deseo.
Lucy, asintió, le encantaba el trato que recibia. En ese momento, yo dije a Elizabeth:
-Ya que esta asi, ¿Porque no la baño yo con mi semen? Asi disfrutamos los dos-.
-De acuerdo Ciaran, al fin y al cabo, es tu putita más que mía. Ya vere que hago con mi
putito- se bajó de la mesa y me subi yo.
En ese momento, la abri la boca a Lucy, y la meti mi pene por su boca, y empece a
penetrarla. Luego de un rato, porque mientras Lucy, hacia el sexo oral a Elizabeth, yo me
habia masturbado viendo la escena, me corrí en poco tiempo.
Elizabeth, al ver la escena, también se corre mientras se masturba con la escena, viendo a
sus dos amantes, disfrutando, viendo que, yo, soy todo un amo, que se como dominar a mis
sumisos sin apenas esfuerzo. Entonces dice al terminar:
-Ciaran, me encanta como eres. Por cierto, gracias por dejarme que disfrute de esta putita,
que lo haré más adelante, pero ahora no, porque ahora, debemos pensar en el otro-.
-De nada Eli, si quieres disfrutar más de ella, avisame, al parecer, le ha encantado descubrir
su bisexualidad. ¿Verdad, putita?- lo digo mirando a Lucy.
-Si amo, me ha encantado- responde Lucy.
Luego de hablar un poco, Lucy se marcha, tiene cosas que hacer, aunque se va con una
sonrisa y nos mira. Nos miramos, sabemos lo que haremos la próxima vez, un trio con ella.
Pero ahora, pensamos en que haremos con nuestro sumiso, con el coordinador, para
humillarlo más y que no se le ocurra decir nada de nuestra relación. Ya se nos ocurrira algo.
Capítulo IX: La traca final
Después de unos días, decidimos nuestro plan para nuestro sumiso. Como bien sabe
Elizabeth, no me gustan los hombres, aunque alguna vez, me he acostado con transexuales
y con travestis. Así que decidimos feminizar al coordinador, y que sea yo, quien lo desvirgue
analmente. Para lo cual, lo llevamos de nuevo a casa de Elizabeth, pero antes, lo llevamos
de compras, a una tarde de compras muy especial, donde el coordinador, conocería su lado
femenino.
Entonces, esta vez es Elizabeth quien habla con el, quedamos en la puerta de la casa de
Elizabeth a las seis y media de la tarde. Le dijimos que no fuera muy arreglado, que le
ibamos a dar el toque que él necesitaba para poder ser un buen sumiso para su ama. Nos
preparamos, yo iba vestido con una gabardina y un traje, y Elizabeth, con un vestido azul y
un sujetador negro y azul y una bragas de los mismos colores.
Llega el, vestido con una camisa a cuadros y unos pantalones vaqueros, con una gabardina
marrón. En ese momento, le decimos que suba, porque lo vamos a depilar, para que fuera
un sumiso limpio y aseado. Lo llevamos al baño, lo duchamos, y lo depilamos todo el
cuerpo. Luego de eso, lo llevamos de compras, primero, a una tienda de lenceria, donde
compramos sujetadores de la copa A, por ser hombre, braguitas, ligueros y medias. El está
afuera, esperándonos, como le habíamos ordenado. Posteriormente, por una tienda de ropa
femenina, y compramos unos vestidos y unas faldas y camisas, y por una zapatería, para
comprar tacones. Finalmente, por una tienda de perfumes y maquillaje.
Comprado todo eso, vamos a nuestra casa, y cuando llegamos, le obligamos a que se
desnude todo. Cuando ya está desnudo, empezamos, primero, por ponerle un corsé para
remarcar su cintura, luego el liguero, de color blanco con encajes, y las medias.
Posteriormente, las bragas y el sujetador, tambien blancos. Finalmente, una camisa azul y
una minifalda roja. Una vez hecho esto, lo maquillamos, de tan perfecta forma, que cuando
se ve en el espejo, parece realmente una mujer de verdad, hasta se excita, pero la
frenamos poniendole un aparato que frena el flujo de semen, y ralentiza el flujo sanguíneo,
impidiendo una erección.
En cuanto terminamos, llegamos a la habitacion de los aparatos, y le digo:
-Putito, ponte en el potro-.
-¿Asi, amo?- preguntó.
-Asi putito, o, ¿Deberia decir, putita? Veras putita, vamos a hacerte que sientas por un
momento, lo que haces con tus estudiantes, para que aprueben- me salio de lo más
profundo de mi ser.
Elizabeth le baja las braguitas y le unta el ano con vaselina, le pone por todo el ano y hasta
lo más profundo. Luego me deja a mi, y empiezo a penetrar, poco a poco, que lo vaya
sintiendo, hasta que llego al fondo, y empiezo a sacar y a meterla poco a poco más rápido
hasta llegar a practicarle un masaje prostatico con mi pene. El, al principio, se quejaba del
dolor, hasta que empezó a disfrutarlo.
En un momento, Elizabeth me dice:
-Ciaran, ¿Me dejas que enseñe a esta putita, a que conmigo, no se juega?-.
-Claro Eli, toda tuya- afirmó.
Entonces se pone un pene de plástico con un arnes, y empieza penetrar al coordinador,
mientras le dice:
-¿Ves putita? Esto es lo que pasa cuando un cerdo como tu, intenta pasarse conmigo-.
En ese momento le ordeno que me practique sexo oral a mi. Lo cual, hizo con mucho gusto,
se le veía que disfrutaba con lo que estaba pasando, que disfrutaba teniendo contacto con
su lado femenino, que asumia que le encantaba la situación, y solo se dejaba llevar. Luego
de un rato, yo me corri en su cara, y nos separamos.
Nos agradeció que le hubieramos hecho eso, porque comprendía que él no podía ser así de
baboso con las estudiantes, que ellas iban a estudiar, no a tener sexo con un vejestorio.
También nos dijo que, en cuanto a nuestra relación, no diria nada a nadie, puesto que nos
confesó que también había tenido una relación con una profesora cuando era joven, y que
se estropeo por un soplón.
Luego de eso, se fue, aunque llevando las ropas que habíamos comprado en una mochila
que el había traído por orden nuestra.
Epilogo
Luego de unos años, Elizabeth y yo, nos casamos, y tuvimos 2 hijos, y una hija. Mantuvimos
el contacto con nuestros sumisos, aunque nuestros encuentros, fueron cada vez menos
frecuentes. Nos reunimos una vez al mes, hasta que, finalmente, dejamos de vernos
pasados 3 años de nuestra boda.
Lucy ha tenido diferentes parejas desde entonces, dos novias y dos novios. Actualmente,
esta con un hombre que conoció en una revista para la que trabajó. No tienen hijos, aunque
no desean tenerlos hasta que no tuvieran estabilidad económica suficiente.
El coordinador asumió, en secreto, que era bisexual, y que le gustaba vestirse de mujer. Se
separó de su mujer, al darse cuenta ella de las infidelidades de el. El ahora es soltero, pero
tiene muchos, y muchas amantes. Ya no tiene que esconder su afición por las prendas
femeninas. Se está sometiendo a un tratamiento hormonal para ser mujer.